Minstrel Valley — Begoña Gambín

DEsde el blog de BEgoña Gambín descubrirás muchas cosas…

Un nuevo proyecto apasionante se cruzó en mi vida vísperas de Reyes. El destino con el nombre de Lola quiso regalarme, para tan señalada fecha, un apasionante futuro. Desde ese mismo instante me sumergí en una vorágine que perdura en el tiempo. No sé hasta cuando, pero que dure, ¡por favor! Minstrel…

a través de Minstrel Valley — Begoña Gambín

Si quieres más, entra en www.mistrelvalley.com y entrarás en un mundo apasionante, lleno de historias que te harán vibrar, soñar, enamorarte y soñar. 15 novelas, 14 autoras!!

A medida que se publiquen las novelas se despejará su portada

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cor Nuria Rivera

Un libro por el día de Sant Jordi. 23 de abril 2019

Libro y rosas para el Dia internacional del libro. El 23 de abril en Barcelona, en Cataluña, se regalan rosas y libros por este día. Es una constumbre muy arraigada en la población catalana. Estoy convencida de que en más lugares de España, del mundo, en este día también hay una tradición alrededor de los libros.

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Aquí se cuenta en las escuelas la leyenda de Sant Jordi. Los niños saben que el caballero  salvó de las garras del dragón a la princesa y que, al atravesar su corazón con su espada, de la sangre que le salía del pecho, brotó una rosa. Sant Jordi regaló la rosa a la princesa en señal de su amor.

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Libro y rosas. No importa el género que te guste, la lectura es siempre una buena opción. Te lleva a otros mundos, vives otras vidas, otras hisotrias, aprendes, te haces más sabio.

Antes de irme te recomendaré mis libros. Novelas románticas en las que podrás pasear por Barcelona, vivir amores apasionados, con secundarios y temas que no te dejaran indiferente. Novelas con las que te entretendrás, que te dejarán un buen sabor de boca, novelas que cuando acabes de leer la primera —espero—, querrás ir a buscar otra de mis historias.

Feliz Día del libro! Feliz Sant Jordi!

Página de autora en Me Gusta Leer (Penguin Ramdon House Grupo Editorial)

Página de autora y eBooks en Amazon

Diseño sin título(8)cor Nuria Rivera

 

Antología SELECTA de Relatos Románticos. Varios autores.

51nlxc2igglLlega esta segunda colección de relatos románticos sobre los personajes favoritos de las lectoras para disfrutar de esta fecha tan especial.

¡Celebra San Valentín con Selecta!

Son muchos los personajes secundarios que nos roban un trocito del corazón y nos dejan con ganas de saber qué fue de ellos. También hay muchas parejas de nuestras historias favoritas de las que nos encantaría saber algo más de su vida. Pues todo eso y mucho más es lo que podréis encontrar en esta antología de relatos cortos escritos con cariño, llenos de pasión, sentimiento y dulzura y con un romántico final feliz.

 

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Eros, San Valentín, Cupido… no importa cómo lo nombremos, el amor aparece en algún momento de nuestras vidas.

Hay veces en que cuesta alcanzarlo; otras, está a un simple suspiro, y muchas veces no es fácil reconocer lo que se siente.

Como sea, el cosquilleo llega, las mariposas en el estómago se liberan y la pasión nos envuelve.

Y eso es, en definitiva, el amor en su estado más puro.

Enamórate con los más de 50 relatos que autoras y autores de Selecta han escrito para ti.

Entre ellos encontrarás el mío: Amor bajo un paraguas.

¡¡Pasa la voz!!

Antología de Relatos Románticos San Valentín 2019.

cor Nuria Rivera

Santa y el pequeño Blai.

NADAL

Santa y el pequeño Blai. Con mis mejores deseos. Feliz Navidad!!

Aquel corredor, donde se aguardaban las noticias de familiares y amigos, era todo lo que un lugar de espera no debería de ser: desangelado, con paredes blancas y frías; en las que ni siquiera un cartel de silencio decoraba la sala. Ni una sola planta que con su colorido diera una pizca de alegría. Casi escondida, una máquina de supuestas delicias, con sus casilleros medio vacíos y unas sillas de plástico incómodas, que recorrían el prolongado pasillo, era todo el mobiliario del lugar.

Fuera de allí, la ciudad y los comercios vestían sus mejores galas para recibir los días navideños. Pero en la gélida estancia parecía que el tiempo se había congelado y solo la cadencia del tintineo de una campana se filtraba como el aire por las rendijas de las ventanas.

El pequeño Blai, con ojos curiosos, buscaba el origen de tan peculiar sonido. Quería levantarse, investigar quien osaba perturbar el silencio de tan respetable sitio, pero no se atrevía. Su madre, sentada junto a él, agarraba su mano con fuerza, mientras sollozaba en silencio; quizás en la creencia de que él no se daba cuenta.

Nadie le había explicado qué hacían allí, pero él lo sabía.  Hacía un buen rato que habían llegado la abuela y sus tíos; incluso uno que hacía tiempo que no veía, porque su papá y él se habían disgustado. Eso se lo había escuchado decir a la otra abuela, pero ella ya no estaba; aquel verano se había ido al cielo. Y la echaba tanto de menos. Con ella habría podido hablar de lo que ocurría. En sus recuerdos encontró una de sus últimas charlas: «Observa a tu alrededor y las cosas te dirán qué pasa». Y en eso estaba. Miraba las caras afectadas de sus familiares, que desde los asientos de enfrente los contemplaban, a él y a su compungida madre, con vistazos disimulados, con muecas lastimeras, con pena en sus labios. Por un momento quiso gritarles y pedirles que sonrieran. Su papá siempre le decía que no le gustaban las caras tristes.

La melodía pareció acercarse por el pasillo, como si cruzara a otro recinto y aprovechó el descuido de su madre que aflojó su agarre para buscar algo en su bolso. Liberándose se levantó con prisa y se separó unas pocas zancadas.

—¡Blai! —gritó esta, en un susurró cortante, a la vez que estrujaba un pañuelo entre los dedos—. No puedes marcharte.

—Solo quiero ver a Papá Noel, no he podio darle mi carta.

—Déjalo ir, está aquí mismo —señaló el tío, casi un desconocido. Él era pequeño la última vez que lo vio.

Corrió por el pasadizo en busca del tintineo y encontró un cruce de caminos. Agudizó el oído, giró a su izquierda y en pocos pasos encontró una pequeña sala. Sin embargo, un poco más allá, unas puertas acristaladas se abrieron y salieron dos mujeres apesadumbradas. No lo dudó y entró, su papá estaría allí dentro. Sorteó un mostrador muy grande, donde una chica miraba el móvil; la musiquilla de un villancico la distrajo de su presencia y él pudo revisar, uno por uno, los pequeños cubículos que se distribuían en la pieza. Encontró a su padre en el último y su estampa lo asustó. Dormía; sin embargo, algunos cables lo ataban a varias máquinas, incluso tenía un tubo que hacía mucho ruido. Así era imposible descansar. Se le acercó sin miedo. A pesar de todas aquellas cosas, parecía muy plácido. Tenía los brazos sobre las mantas y agarró su mano como cuando paseaban por el parque. De un impulso se subió al colchón e inclinado sobre su oído le susurró.

—Papá despierta, es Nochebuena y mañana Navidad. Nos esperan los regalos en casa y has de hacer que mamá deje de llorar. —Lo zarandeó un poco y susurró conteniendo la emoción. Él no lloraba, ya era mayor—. Despierta. No te puedes quedar aquí solo.

Le dio un beso en la mejilla y lo notó frío. Quiso arroparlo mejor, pero alguien lo interrumpió.

—¡Ey! No puedes estar aquí.

La joven del mostrador lo había descubierto. Sin mediar palabra, Blai se escabulló y salió corriendo. Se refugió en la sala que había visto antes.  Al cruzar la puerta observó que el sitio era más bonito que donde su madre y él esperaban; para su sorpresa estaba lleno de gente; le parecieron duendes por sus ropas verdes o batas blancas. Sentado en una butaca, Papá Noel sostenía un vaso que alguien le entregaba y, de la humeante taza, salió un aroma que le recordó al chocolate caliente que los domingos desayunaba.

—¡Eh, Santa! —oyó llamar a alguien—. Quizás el crío no tuvo tiempo a entregar su carta.

—¿Qué haces aquí, pequeño? —preguntó el hombre orondo de barba blanca.

Al instante varios pares de ojos lo contemplaron; algunos con sonrisas en sus rostros, otros con censura en sus caras, pero nadie le dijo nada. Por unos segundos sus pupilas se clavaron en los iris azul cielo del hombre vestido de rojo que, tras un sorbo, había abandonado la bebida caliente sobre una mesa. Su mirada era tan clara como las aguas cristalinas del mar al que su padre lo llevaba. Si no fuera imposible hubiese dicho que le brillaban y sintió que el nudo que había en su pecho se aflojaba.

Un poco nervioso, sacó un papel arrugado de su bolsillo y miró al hombre con vacilación y duda; no sabía si entregarle aquel pliego que atesoraba y había escrito con prisa en el reverso de una propaganda. Blai, a pesar de la valentía de sus siete años, sabía que su letra no era bonita, ni que así se hacían las cosas. Quizás su padre se enfadaba. Lo habían esperado tanto tiempo en los grandes almacenes que cuando su madre recibió aquella llamada, que la puso tan nerviosa, tiró de su mano y no pudo entregar su lista de deseos. Sin embargo, ya no quería nada de aquello: Ni el barco de piratas, ni el camión de los cars. Ni siquiera aquel ridículo traje de Spiderman o el guante que lanzaba telarañas. Solo quería que su papá despertara.

La mano enguantada que lo invitaba a acercarse le dio el coraje que le faltaba y al llegar junto al hombre, con un rápido movimiento, este lo agarró por la cintura y lo sentó en su regazo.

—¿Qué te preocupa jovencito?

—No he podido dejar mi carta…

—Pero eso no es problema —señaló una simpática mujer que llevaba un gorro verde—. Puedes decírselo al oído a Santa.

 De pronto toda la gente que allí se congregaba dejó lo que hacía, un extraño pitido sonaba en algún lugar y como si fuese la sirena de su colegio, que anunciaba el fin del recreo, aquellas personas se marcharon apresuradas.

El viejo de barba blanca no se inmutó y le dijo que le explicara qué le pasaba. Blai sabía que tenía poco tiempo. Santa tenía que marcharse a repartir regalos, pero él no iba a entretenerlo mucho, solo pediría un único deseo.  Le contó al oído lo que sabía, no quería que viera que una lágrima le caía por la mejilla al acordarse de su papá. Un señor con un coche lo había atropellado, tenía un fuerte golpe en la cabeza y algunas costillas rotas; sin embargo, a pesar de los cables y el tubo que había visto, lo que más lo asustaba era que no pudiera despertar. Santa asintió con la cabeza, él le entregó el papel arrugado y, como si recordara algo, se bajó de sus rodillas y salió disparado. Su madre lo estaría buscando.

No se había equivocado. Al final del pasillo la divisó, parecía alterada. Se arrodilló para recibirlo y se le abrazó asustada.

—¿Dónde te habías metido? Nos han llamado. Eres tan pequeño aún, pero papá… papá ha despertado.

—¡Mamá… que ya soy grande!

El tintineo de una campana se acercó hasta ellos. Blai vio pasar a Papá Noel que, sin detenerse, siguió su camino con su inseparable saco al hombro. Entonces lo vio, un papel le caía al suelo y corrió hasta él. Al recogerlo lo reconoció: era su carta arrugada.

—¡Eh! —gritó sin saber qué decirle a Santa.

Sus miradas se cruzaron y de nuevo aquel brillo en sus ojos, azul claro, lo sobrecogió.  El hombre levantó una mano, como si fuera un soldado y saludara con dos dedos, le guiñó un ojo y con una gran sonrisa se despidió, a la vez que hacía sonar su campana.

—¡Ho-Ho-Ho… Feliz Navidad!

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Nota de la autora: Este cuento está inscrito en Safe Creative bajo el  Código de registro: 1812169348232

 

EL TREN. Cuento de Navidad.

IMG_0019La estación estaba abarrotada de gente que arrastraba pequeñas maletas. En sus caras se reflejaba la emoción contenida y las ganas de alejarse del trabajo y la rutina por unos días, para escapar a otras estancias o impregnarse del calor familiar y el cariño que alrededor de una mesa, vestida para la ocasión y bien surtida, podía circular.

Un fuerte silbido anunció la inminente salida.

Todos corrían, menos un joven de rictus serio y pesaroso. Sus hombros parecían acumular el cansancio de toda una vida. Al entrar al vagón tropezó con un padre y un hijo que se abrazaban con el amor que ha sido cincelado con los años, sin fisuras, sin rencores. Sin querer, se fijó en el pequeño objeto que el joven retenía en su mano y apartó de su mente un recuerdo de infancia que lo sobresaltó. Guardó su equipaje, se acomodó en su asiento y evitó cruzar su mirada con los otros ocupantes del compartimento. Todavía no había salido y ya se arrepentía de aquel viaje. Buscó en sus bolsillos la carta que en un arrebato le hizo pensar, que esta vez, todo sería diferente. La releyó de nuevo. Aunque ya sabía lo que decía. “No dejes que el tiempo alargue esta distancia que nos separa”. Trató de congraciarse con la decisión tomada y se entretuvo en observar, cómo detrás de la ventana, el paisaje cambiaba de perfil y color. El blanco de las montañas nevadas se dejaba adivinar y se le antojó que el frío se había adueñado del valle a la vez que de su corazón.

Frente a él, una madre amamantaba a su hijo ante la mirada embelesada de su esposo que no perdía detalle y jugueteaba con las manitas del niño que se enredaban en el cabello de la mujer. Se dejó arrastrar por la nostalgia de otro tiempo y con la cabeza apoyada en el cristal se imaginó años atrás cuando regresar era motivo de alegría e ilusión. Cuando la culpa no anidaba en su pecho.

 Adormilado, fue testigo de cómo la niebla invadía el valle y fue engullendo en sus fauces grises los árboles que con más frecuencia mostraban sus copas blancas. La espesura lo invadió todo y le pareció flotar en una autopista hacia el cielo.

Lo sobresaltó el silbato del tren y supuso que cruzaban el puente que conectaba las montañas. Ya se acercaba a casa. Pero aquel sonido le pareció distinto, como un eco extraño. Miró hacia su asiento contiguo. Un niño, con un trenecito en sus manos, jugaba a su lado. La madre le dedicó una mirada apurada y le pidió al niño que no lo molestara, mientras que el padre desplegaba un diario, como si no fuera con él, y escondido tras las hojas le guiñaba un ojo al hijo. Buscó con la mirada al bebé, pero no había señales de él. Ofuscado no pudo evitar preguntar y el niño muy envalentonado le dijo que él no era un bebé, ya tenía cinco años.

Sin deseos de preguntar de nuevo, volvió a adormilarse. Imaginó un reencuentro y deseó ser como aquel joven abrazado por su padre en la estación, como ese niño al que su padre miraba con ojos llenos de amor. Deseó poder escribir de nuevo su historia, lejos de enfados y recelos, lejos de un orgullo tonto que lo había separado de su familia.

Se perdió en sus pensamientos, pero no quería dormirse y decidió que le vendría bien estirar las piernas. Se levantó y se dirigió al vagón restaurante, donde un camarero con ojos cansados, le sirvió un chocolate caliente. Regresó a su compartimento y por el pasillo se cruzó con un joven que caminaba con prisas. Encontró el lugar vacío, el trenecito estaba olvidado en su asiento y lo cogió. Jugó con él entre sus manos y observó que era una pieza antigua, casi de coleccionista.

El silbato volvió a sorprenderle. En vano esperó a la familia y supuso que habrían bajado en la estación anterior a la suya. Recostado en el sillón, cerró los ojos, no sabía cómo iba a enfrentarse a los suyos. ¿Qué podía decirles después de tanto tiempo?

El tren entró en la estación y la niebla decidió dar una tregua. Al mirar por la ventana vio un cielo claro y soleado. Los primeros pasajeros ya habían descendido. La visión de la alegría en sus caras, lo conmovió. Se abrazaban a sus seres queridos y las risas dibujaban sus rostros de paz interior.

Cogió su equipaje con desgana, nadie habría venido a recogerlo y le quedaba un buen camino hasta la casa familiar. No supo qué hacer con el trenecito que había encontrado, pero lo atesoró en su mano como si la fuerza que necesitaba para descender del vagón emanara de aquella pieza.

Por un instante se sintió perdido en el andén. La algarabía iba muriendo a medida que la gente se alejaba hasta la salida de la estación. Cabizbajo emprendió el camino hacia ella, cuando una voz grave lo sobresaltó. Frenó sus pasos ante el dueño de aquel llamado. Se vio envuelto de pronto por unos brazos que lo sostenían con fuerza y no pudo evitar dejarse caer en ellos. El hielo de su pecho se deshizo ante aquel calor. Al separarse, con el único asidero del trenecito en su mano, observó a un hombre lloroso que lo miraba emocionado.

─Veo que conservas el tren de cuando eras niño.

Supo entonces que en ocasiones las palabras que más desea uno escuchar son esas que no hace falta que se digan, porque un abrazo es lo único que se necesita para cerrar las heridas del corazón.

La melodía de un viejo villancico, en las voces de unos niños, resonaba en la estación dando la bienvenida al viajero. Una sincera sonrisa se dibujó en su rostro y con voz emocionada y enternecida saludó:

—¡Feliz Navidad!

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*El tren forma parte de una antología de cuentos registrado en Safe Creative con el Código de registro: 1712155105378

 

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Lectura recomendada: La sombra de Erin de Adriana Rubens.

513axTLew1LNo tuve dudas al elegir este libro; solo el nombre de la autora me bastó para saber que sería una gran novela. Y no me ha defraudado. La sombra de Erin me ha gustado mucho. No, me ha encantado, maravillado y fascinado. No conocía la mitología celta, pero el prólogo me atrapó de tal manera que quedé enganchada a la narración y eso que todavía no sabía que me iba a encontrar con mucha más magia.

Sobre la novela os cuento que hay una apasionada historia de amor. Que Elatha está para mojar pan, que tiene una parte oscura, pero también unos sentimientos firmes e inquebrantables hacia la mujer que ama y Diana es de esas mujeres fuertes que no se deja amedrentar por nadie y menos por Elatha, por muy dios que sea.

Decía que hay una apasionada historia de amor, pero hay mucho más. Hay misterio, intriga, recelos amenazas, dudas, amistad, traiciones, amor. ¿He dicho que hay pasión? Hay fantasía, dioses que aparecen de la nada, guerreros que se baten en luchas enfurecidas, humor, cuervos, castillos, magia. Mucha magia, no solo en la historia sino también en las palabras de la autora. Su narración es impecable.

La novela es la primera parte de una trilogía, pero Adriana la cierra no solo con un epílogo, sino con tres. No deja ningún fleco suelto y, además, nos abre las puertas para el segundo libro

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Felicito a la autora por esta novela tan fascinante en la que ha sabido combinar las leyendas celtas y la mitología con su buen hacer como escritora. Si ya me gustaba en sus otros géneros (contemporáneo o histórico) con esta novela de fantasía creo que se ha superado.

Recomiendo La sombra de Erin no solo porque es una historia preciosa y lo bien escrita y documentada que está; sino porque sus descripciones te transportan a esa isla Esmeralda que es Irlanda, puedes ver los paisajes, oler la tierra, sentir la brisa en la cara como si fueses tú la que circula en bicicleta. Y, si cierras los ojos, también puedes ver a un dios fomoriano, de una belleza sobrecogedora,  tumbado sobre una roca, relajado,  mientras su cuerpo se seca tras unas brazadas en las heladas aguas de un lago.

cor Nuria Rivera

LECTURAS DE EMMA J. CARE

Estos días he leído una historia muy conmovedora. Hice un alto en mi propia escritura y caray, me atrapó enseguida; tanto que no pude quedarme con el primer libro de la autora, tuve que leer el siguiente para saber cómo concluía la historia. Se trata de El sabor del último verano y El filo hilo de la mentira de Emma JCare. Aquí os dejo mi opinión. Y si no los conocéis, os los recomiendo. Es una historia conmovedora, tierna, con una intriga familiar y unas subtramas apasionantes.

EMMA J.CARE

EL SABOR DEL ÚLTIMO VERANO 

 Es una novela que narra un primer amor. La relación que nace entre dos jóvenes: Tina y Pablo, en la Galicia de sus abuelos. Sin embargo, ya desde las primeras páginas una descubre cómo la autora va dejando migas, como si de pan se tratara, y perfila una historia de intriga familiar (en el fondo es la historia de dos familias) que te atrapa y quieres saber más. La forma, el modo, cómo la autora narra la historia es lo que engancha desde el principio para querer saber qué pasó y qué pasará.

Me ha gustado mucho Emma J. Care con esta novela; su voz no te deja indiferente y, confieso, que ha sido de esos libros que, sin querer, se van quedando en la lista de pendientes porque otro lo adelanta. Decidí empezar El sabor del último verano y luego El filo hilo de la mentira (2ª parte) y ha sido todo un acierto para leer la historia de un tirón.

La lectura es amena y ágil. Está armonizada con pedacitos de canciones, muy apropiadas para el momento que viven los protagonistas. Es una trama que tiene romance y suspense. Un Pablo que confiesa que es un romántico y lo muestra. Te gana el corazón en sus primeras escenas. Me ha sorprendido porque, aunque está centrada en los protagonistas y narrada en primera persona cuando el punto de vista es el de Tina, te muestra la constelación familiar y no necesitas que te lo explique de otra manera. Recomiendo su lectura.

EL FINO HILO DE LA MENTIRA

Novela llena de emoción y sentimientos, con claroscuros, con luces y sombras. Es la continuación de El sabor del último verano. La historia comienza trece años después. Y siguiendo el estilo de la predecesora vemos que la autora nos deja migas de pan y nos atrapa en su trama de intriga familiar, pero también en la personal de la protagonista, Tina. Una mujer que está caída, y no sabemos por qué, pero que con unas cuantas pinceladas la autora nos muestra su conflicto y se centra en la relación con Pablo, su amor de juventud; para a través de ella incluir otras relaciones, otras subtramas. La intriga viene de mano de la abuela.  El encuentro con la casa familiar levanta los fantasmas de Tina y sobre todo el hallazgo de un diario que lo cambia todo. Para mí hay dos historias centrales: la de Pablo y Tina y la de la abuela de Tina. Quizás incluiría una tercera, hacia el final. Un personaje que es todo un homenaje… aquí me quedo con esto no quiero hacer spoiler. Alrededor de ellas circulan las tramas secundarias que dan consistencia a la historia.  Me ha gustado mucho la descripción de los parajes, casi he podido ver ese acantilado, la playa, la cueva, he olido el aroma de las plantas, el mar. He visto Galicia a través de los ojos de la autora y sobre todo me he emocionado. Es una historia preciosa de amor, de dolor, de rencor, de superación. Una historia que tiene varios temas candentes y que Emma describe sin regodearse en lo truculento, pero sin pasarlo por alto. Excelente documentación histórica.

cor Nuria Rivera

 

Lecturas de verano

Mi lista de libros pendientes es enorme y, confieso que apenas tengo tiempo para la lectura; sin embargo, aunque lenta, este verano he compaginado leer algunas novelas con la escritura. Ahora que las recopilo, me doy cuenta de que no he leído tan poco como creía. He tratado de escribir una breve opinión de algunas; sin embargo, otras se me han quedado en el tintero. Espero hacerlo en breve. A continuación, te recomiendo algunas de esas lecturas cinco estrellas. Como verás la mayoría son de compañeras de editorial: Selecta de Penguin Random House. Y es que yo también  #SoySelecta #leeconpasión

Si no las conoces quizás te animes a hacerlo.

¡Buena lectura!

LECTURAS

QUEDATE EN MI VIDA de MARIA FERRER PAYERAS

Leer este libro te conciencia de cosas que no sueles pensar porque tu vida es otra. Me ha gustado la evolución de Maria Ferrer, que siempre escribe desde el corazón, por la valentía en esta historia. Con pluma ágil, la autora no solo hace pensar, también entretiene; la novela es ligera, sin artíficos que confundan y al final hace que sonrías con algunas ocurrencias. Su tema no es frecuente en romántica (quizás sí el amor interracial, pero no el de clases sociales tan distantes). Una pareja muy diferente, sí, y opuesta en sus orígenes que sabe encontrar lo que los une, el amor. Esta historia te hace creer que si ellos pueden tú también. Porque en el fondo, las personas no somos tan distintas. Queremos amar y que nos amen.

TENIA QUE SER YO de CHRIS DE WIT

Novela entrañable y dulce. Con un personaje masculino que te hace soñar y una protagonista que decide que la vida hay que vivirla y se lanza a la aventura, aunque su carácter alocado le haga pasar algún mal rato por las decisiones que toma. Los personajes están muy bien descritos y casi puedes verlos, sentirlos, como si fueran reales y te los pudieras encontrar en el bar de la esquina. Decir que es entrañable es quedarme corta, porque hay mucho de la autora en sus palabras, está su entusiasmo por la vida y su espiritualismo. Ha sabido construir una historia de amor y conflicto existencial que, aunque creas que no llegará a buen termino, sabes que al final triunfará el amor. Porque ese amor de los protagonistas se puede palpar. Me encanta como describe los escenarios y los lugares. Después de leer sobre sus guerreros silverwakers y sus guardianas, sus novelas paranormales, esta lectura me ha resultado ágil y fácil de seguir. La recomiendo, es adorable y te hace pasar un rato muy entretenido.

PROMETI DESTRUIRTE AMOR de RAQUEL MINGO.

Tener entre manos una novela de Raquel es saber, de ante mano, que será intensa, porque ella escribe así. Sin dobleces, pero ¡caray! Prometí destruirte amor me ha dejado algunos días noqueada. Algunas escenas impactan bastante, sobre todo por su violencia, no por la agresividad de lo que se narra; sino por ese acto social que eligen algunas personas para marcar su poder. Esta novela no solo es intensa, es fuerte, brutal a veces, apasionada otras. Tierna, aventurera, delicada, soñadora, vengativa. Con protagonistas tocados por la vida y dispuestos a luchar por lo que quieren. Hay de todo en esta historia que recuerda a las novelas románticas de otros tiempos, de señores feudales, de reinos perdidos… Parece que no acaba y tiene giros que te llevan de adelante a atrás para entender el porqué de las acciones, de los pensamientos, de la conducta y la psicología de los personajes protagonistas. Los secundarios, algunos, te atrapan y quieres saber más. Un libro que no te deja indiferente y luego, al cerrarlo, descubres que no te olvidas de él, así, rapidito. Los personajes se han quedado contigo. Recomiendo el libro por la imaginación de su autora al describir unos reinos ensoñados, porque estoy segura de que no fue fácil escribir esta historia y porque el resultado es una novela valiente.

UNA NOCHE EN EL TÁMESIS de DÍAZ DE TUESTA

Díaz de Tuesta nunca defrauda. Leí las otras partes de la serie y me gustaron. Cada una tiene su encanto y se encajan unas con otras; es decir que datos que se apuntan en la primera se desvelan en las siguientes. Es una novela que entretiene y te hace pasar un buen rato. La trama está elaborada, es interesante y la intriga te mantiene enganchada. Hay amor y aventura con una ambientación histórica cuidada. Una noche en el Támesis, me tuvo atrapada hasta que llegué al final. Empieza con un cazador cazado. Cada uno de los protagonistas tiene sus intereses para ese paseo en barca por la noche. Para mí hay como dos partes en el libro. La primera, la historia romántica que crece a medida que avanza; la segunda, el suspense de qué pasó con Minerva y la revelación de la intriga. Se muestra la vida de los otros protagonistas de la serie, de cómo les va y lo enamorados que siguen. El epílogo se me hizo corto (quizás es que no deseaba que acabara la historia), quería saber más de los personajes, de todos. No sé si la autora ya está pensando en “otro paseo” para el resto de personajes femeninos… Podría ser… es una idea. Recomiendo Una noche en el Támesis (y si no conocéis la mañana y la tarde, también) es una de esas novelas que no abandonas, aunque cierres el e-book.

RIVALES DE DÍA AMANTES D ENOCHE de NIEVES HIDALGO

El encuentro de los personajes protagonistas es hilarante: una que llega, otro que se va de… Ni ella espera a un tutor así; ni él una pupila tan… formada que lo saca de sus casillas. Dos que no se esperan es lo que desencadena una trama de desencuentros, de rivalidad, de encuentros y de amor. Una mujer fuerte, en una época en que las mujeres no debían serlo. Un caballero que sufre lo suyo para serlo, para no caer en la tentación, para seguir los patrones sociales.  Unos diálogos hilarantes y mordaces y mucha química. Los elementos del misterio: Una joya y un drama: la infancia, que en aquella época debía de ser muy duro. Nieves hilvana todas esas cosas con una pluma ágil, entretenida, excepcional. Con sus historias siempre se aprende algo y nunca defrauda. Es una apuesta segura para disfrutar de una buena novela.

LADY ARIANA de NIEVES HIDALGO

Nieves Hidalgo nunca defrauda. Lo que más me gusta de esta autora es cómo inserta sus novelas en un pedacito de nuestra Historia y cómo conjuga la aventura, el romance y la intriga haciendo que parezca fácil y asegurando una buena y entretenida novela. La promesa a un amigo da pie a la trama. Dos personajes protagonistas que se ven unidos por el deseo de un viejo, pero que piensan librarse uno del otro con un rápido divorcio. Sin embargo, no cuentan con que nazca entre ellos una bonita historia de amor. Diálogos bien construidos y una trama que engancha. No he necesitado más para pasar un buen rato.

Y A TI TE PROMETO LA LUNA de MARION SLEE

¡Ay, Jake! Qué personaje tan bien descrito, tan bonito de corazón, tan sincero con él mismo, tan… tan… Charlotte también está muy bien definida, pero si puedo elegir me pido un Jake. Bromas aparte, he de decir que esta novela me cautivó. Me duró más tiempo del que esperaba porque el tiempo que tenía para la lectura era limitado, pero la he saboreado con ganas. Sabía que sus personajes se extrapolaban de las otras novelas de la autora: Jake, amigo de Paige, protagonista de Sueña conmigo y Charlotte inquilina del edificio de Frank, protagonista de Hasta que tú llegaste. La casualidad está presente en este libro de una manera muy casual, pero es la que desencadena la historia. Marion escribe de forma directa, describe los escenarios como si los conociera y me ha sorprendido mucho su labor de documentación. Muy buena. También me ha maravillado lo bien hilada que está la historia e insertada en los tiempos y las acciones con su antecesora: Hasta que tú llegaste. Sin duda un gran trabajo por parte de la autora que no deja nada al azar, ni flecos sueltos. Los personajes secundarios están muy bien descritos, ¡si hasta puedo ver a Stella! Y Tim, ese adolescente, casi un desconocido para su madre, que actúa y siente movido por la falta; un encanto. Ellos son los secundarios que más me han atrapado. Bueno… punto y aparte es Amanda, qué dulzura. La historia es una novela romántica, bonita y muy tierna. Con un amor profundo y sincero que se ve condicionado por la vida, aunque sabes que al final triunfará, la autora te hace sufrir un poquito. Las situaciones son muy reales y tiene personajes entrañables que te llevarías a casa. Una lectura muy entretenida, que engancha en sus primeras páginas y te hace pasar muy buen rato.

UN LORD CON WIFI de ISABEL JENNER

Leer a Isabel Jenner en esta serie “Tecléame un te quiero” es saber que entras en una historia que se aleja de lo establecido, pero una vez que aceptas y entras en sus licencias literarias, en su mundo fantástico, no deja de ser una novela con su fondo histórico muy documentado y el uso de la tecnología que la autora acomoda con gran ingenio y te demuestra que es una gran conocedora de todos esos artilugios de los que habla. Sobre la novela solo tengo palabras de entusiasmo. Me ha encantado. Quizás este cuarto libro es el que más me ha cautivado de la serie. ¿Por qué? No lo sé, quizás es por su ambientación. La trama que mueve la historia está hilvanada de una manera ágil y no necesitas más personajes para entender; aunque a mi parecer se resuelve muy pronto la trama de la tía y el abuelo. Un lord con wifi te hace reír por sus diálogos y te hace soñar con ese irlandés de pelo rojo, enamorado de una dama misteriosa. Las contraseñas para el wifi me han levantado más de una sonrisa y el pug, genial su dibujo. No he tenido ninguna dificultad en poder leer todos esos wasaps que dan más viveza y realismo a la novela.  Una buena lectura, entretenida y ágil, para un verano caluroso.

Puedes encontrarlas en http://www.megustaleer.com y en todas las plataformas digitales.

cor Nuria Rivera

 

¿Por qué leer novela romántica?

pixabay cor papel address-book-2152429__340En todas las disciplinas, como en las familias, existe la hermana/o pobre. Esos parientes que no han sido agraciados con la fortuna, belleza, gracia y demás dones que la sociedad entiende como bien.

En medicina, esa hermana pobre son todos esos malestares que dan poco rédito a las farmacéuticas y se investigan poco, por lo que sus tratamientos aparte de difíciles se hacen costosos para sus afectados. Pero en ese cajón de sastre también se encuentran la psiquiatría (por lo menos hace años) y la psicológica. Hay quien sigue pensando que somos puros charlatanes. Una vez una mujer me extendió su mano y me preguntó cómo la veía… En fin, quiero pensar que eso era por la ignorancia. Estaréis pensando (valga la redundancia) que la psiquiatría tiene un excesivo gasto farmacéutico por lo menos a las arcas de la Seguridad social, pues sí. Se investiga mucho y cada año salen nuevos fármacos, más milagrosos que los anteriores, para la depresión y ansiedad (hay que satisfacer la excesiva demanda). Sin embargo, a la enfermedad mental (como a la vejez) no se la quiere demasiado, es desagradable, no queremos verla. Quizás, sin querer proyectamos que quizás algún día estemos ahí… Bueno, interesante, pero este no es el tema.

En la literatura la hermana pobre es la novela romántica. Si escribes novela romántica siempre hay alguien que se atreve a soltarte: “No es verdadera literatura”. Ah, ¿no?

En el DEL (Diccionario Español de la Lengua- RAE, Real Academia Española) en su edición del tricentenario y actualizada en 2017 se define el concepto Literatura de la siguiente manera:

Del lat. litteratūra

  1. f. Arte de la expresión verbal.
  2. f. Conjunto de las producciones literarias de una nación, de una época o de un género. La literatura griega. La literatura del siglo XVI.
  3. f. Conjunto de las obras que versan sobre una determinada materia. Literatura médica, jurídica.
  4. f. Conjunto de conocimientos sobre literatura. Sabe mucha literatura.
  5. f. Tratado en que se exponen conocimientos sobre literatura.
  6. f. coloq. palabrería.
  7. f. Mús. Conjunto de obras musicales escritas para un determinado instrumento o grupo instrumental. Literatura pianística.
  8. f. desus. Teoría de las composiciones literarias.

 

Quizás esas personas se quedaron con la 6. acepción “palabrería” (un término coloquial). Se saltan muy rápido la 1ª, 2ª y 3ª (por supuesto la 4ª y 5ª). Eso de que la literatura es el “Arte de la expresión verbal”, “Conjunto de las producciones literarias de una nación, de una época o de un género” y “Conjunto de obras que versan sobre una determinada materia. Literatura médica, jurídica” y yo añado romántica.

Veamos qué dice el DEL sobre lo que es romántico

romántico, ca

Del fr. romantique.

  1. adj. Perteneciente o relativo al Romanticismo o a sus modos de expresión.
  2. adj. Seguidor del Romanticismo o de sus modos de expresión. Apl. a pers., u. t. c. s.
  3. adj. Sentimental, generoso y soñador. U. t. c. s.
  4. adj. Propio de la persona romántica o sentimental.

 

Es cierto que hoy día escribir lo hace cualquiera. Véase la cantidad de libros que se publican al año. Pero escribir, lo que se dice escribir, no es tan fácil y no, no lo hace cualquiera. Para hacerlo hay que tener una serie de características. Como ser jefe, líder, chef o ama de casa. Que mandar y organizar podemos hacerlo todos, pero hacerlo bien es otra historia y al fin, lo que importa.

Por lo general en novela romántica la mayoría de autores son mujeres. Esa podría ser una de las causas por las que la novela romántica tiene tan baja categoría, vamos que es la hermana pobre. Y es que con el machismo hemos topado. Sé de autoras que para publicar tuvieron que “esconder” su condición de mujer para que se las tomara en cuenta. Otras veces se tilda de literatura femenina o novelas para mujeres (o cosas peores) como si estuviéramos frustradas. Pudiera parecer que escribir novela romántica es porque no puedes escribir otra cosa. Pues no. Yo elijo escribir novela romántica. A ver si ahora que Wonder Woman está por ahí repartiendo caña con su látigo de la verdad en la Liga de la justicia se nos tiene un poco más en cuenta. No sé en qué espejo se miraron los mandatarios para creer que ellos, los hombres, eran mejores en todo. No quiero entrar a elucubrar sobre la composición de ninguna junta directiva, jurado, premiado o demás porque es desolador. Si las mujeres podemos traer los hijos al mundo y sabemos gobernar una casa podemos hacer lo que se nos ponga por delante… (eso decía mi abuela, pero la mujer no pasó de ser una ama de casa).

Bueno, está claro que me voy del tema. No quiero hablar de machismos y feminismos, para eso ya tenemos los telediarios y las redes sociales.

A la novela romántica se la llama también novela rosa. Supongo que es así porque existe la novela negra (que tampoco tiene el calificativo de literatura por algunos críticos, esa es la verdad, y menos aún la novela de género, la fantástica). Décadas atrás en España tuvimos una gran mujer, prolífica escritora, que llegó a ser la más leída, según dicen después de Cervantes. Hablo de Corin Tellado. Esta mujer abrió una brecha por donde se colaron otras autoras que también brillaron con más o menos luz y podría decir que sembró las bases de lo que hoy es la novela romántica. Escribió también fotonovelas (un gran fenómeno y con muchas lectoras que las telenovelas dejaron a un lado años después), literatura infantil y otras obras. Aunque su paso a la historia, como sabemos, fue gracias a las novelas rosa. Aquellas novelas eran muy románticas, de amor cortes y nada de descripciones explícitas del acto. Los protagonistas se acariciaban la mano, se rozaban con sus dedos y ahí una miríada de sentimientos entre el deseo y lo que podría suceder, explotaba en los corazones.

Corin Tellado hacía suspirar… luego los suspiros han cambiado y la literatura romántica se ha soltado el pelo.

Mi pregunta es ¿Por qué leer novela romántica?

Yo misma me respondo. ¿Por qué no?

La mayoría de historias retratan una relación, fabulada o fantaseada, real o realista, heart-2902953__340entre dos personajes (femenino y masculino, dos femeninos, dos masculinos) de situaciones más o menos cotidianas y en las que el conflicto principal gira entorno a la pareja protagonista, a su relación amorosa y romántica. Pueden ser tramas actuales, fantásticas, soñadoras, ficticias, llenas de humor o carga emocional y abarcan diferentes subgneros: históricas, contemporáneas, westerns, eróticas, paranormales, fantasticas… Se habla de relaciones, sentimientos, amor, erotismo, romanticismo y se construye una trama que entretiene al lector hasta el final de la historia. Un final feliz, siempre.

De la misma manera que sabemos que en la novela negra hay un asesinato, un crimen y su investigación. En la novela romántica hay amores y desamores y un conflicto a resolver que acabará bien (el final feliz es imprescindible). Todo ello condimentado con un argumento y subtramas que se entrelazan para dar más consistencia a la historia.

Parece ser que si leemos y escribimos novela romántica somos la hermana pobre, algo así como unas mindundis porque claro, lo divino, lo brillante, lo que realmente importa, lo que vende es escribir un Best seller (dónde la acción es trepidante), construir sagas familiares con o sin herencia a repartir, intrigas políticas, casos de investigaciones secretas de los gobiernos y complejas tramas que no entiende nadie en vez de algo tan banal como los sentimientos. Total, de eso ya tenemos en casa.

Las pasiones más importantes del ser humano son el amor y el odio (lo pulsional). Las pulsiones se dividen en dos categorías: pulsión de vida y pulsión de muerte. Desde el psicoanálisis hablamos de pulsión de vida, Eros, a las pulsiones sexuales, de autoconservación, del yo. Aquellas que se dirigen a conservar y a unir. En contrapartida las pulsiones de muerte, Thanatos, son aquellas pulsiones agresivas y de destrucción hacia uno mismo o su entorno. Estas pulsiones Eros/Thanatos se consideran opuestas, pero a la vez complementarias. Es decir, no todos los actos son de amor u odio puros, sino que hay un poco de ambos en cada uno.

Con este sencillo esquema que acabo de mostrar las novela negra o rosa o literatura en general tienen la base de las tramas. En todas las novelas hay una historia de amor/odio: entre amigos, entre amantes, entre verdugo y víctima, entre un mundo y otro.

La novela romántica sirve para entretener, pero también nos hace pensar y sentir (como siempre debería hacer un libro). Entre sus páginas hay verdaderos tesoros de descripción de las relaciones humanas con sus pros y contras, sus virtudes, fortalezas y miserias. Hay verdaderas joyas de historia detrás de la vida de unos personajes. La novela romántica es algo más que unos besos y el amor entre protagonistas, eso que esta tan desvalorado en estos tiempos.

Quizás lo que ocurre con la novela romántica es como aquel anuncio de Tónica Schweppes que decía: Si no te gusta es porque la has probado poco.

COR CON NR