Novela romántica versus novela erótica. (O… Hablamos de sexo)

 

couple-731890__340Desde hace algún tiempo la novela romántica ha virado del amor cortés, sentimental o platónico a un amor más “real”, con escenas eróticas o sexuales; descritas con más o menos arte. (No es que antes no se escribieran escenas de sexo, siempre han estado, era, ¿cómo decirlo…? de otra manera). La novela romántica se ha hecho más erótica.

Percibo que ese cambio no es del agrado de muchas lectoras, pero no creo que esto sea porque se asusten de tales descripciones, sino por el aumento de incluir escenas sexuales no solo en cantidad (incluso sin justificación en la trama) sino variopintas, que parecen más una sucesión de posturas del Kamasutra que de una trama romántica.

El sexo siempre ha estado, con mayor o menor medida, implícito en las novelas románticas; tal vez es algo que va con los tiempos. Antes se trataba de sentimientos, de escribir a flor de piel, se generaba emoción con un pequeño roce, una mirada, una puerta que se cerraba. Para ello contábamos con la sugerencia, se jugaba con las elipsis (supresión de una palabra o frase que puede comprenderse por el contexto), con lo poético. En la actualidad parece que somos más visuales, necesitamos la imagen que puede ser más o menos sugerente para llevarnos a la fantasía.

Quizás ahí estriba la confusión entre novela romántica y novela erótica. La diferencia está en incluir el amor, con o sin sexo; o el sexo, con o sin amor, en la relación de la pareja protagonista.

NOVELA ROMÁNTICA

NOVELA ERÓTICA

Conflicto centrado en la relación amorosa (romance) entre la pareja protagonista. Conflicto centrado en la relación sexual de la pareja protagonista.
Hilo conductor: el amor. Hilo conductor: el deseo, una obsesión, una fantasía, relación sexual.
Siempre tiene un final feliz. Los protagonistas acabaran juntos (con o sin boda). Los protagonistas no acaban juntos necesariamente.
Puede, o no, incluir escenas de sexo o eróticas, más o menos explícitas Incluye escenas de sexo o eróticas.

El erotismo es una herramienta que podríamos decir indispensable en la novela romántica. Hace referencia a todas las relaciones sensuales y no implica expresamente la descripción de la relación sexual. Se alimenta de miradas, de sugerir, de escenas y palabras con dobles sentidos o intenciones. Así se mantiene la tensión erótica que marca la relación amorosa. En novelas de regencia, por lo general, la relación sexual no tiene por qué aparecer; sin embargo, en novela romántica erótica sí. Podemos encontrar un nivel bajo, medio o de alto voltaje y ahí es donde ese subgénero puede tomar entidad propia. Esto es que las novelas románticas de alto voltaje pueden considerarse novelas eróticas, porque el conflicto está más en la trama sexual que en la amorosa, aunque esta se dé también. Pero la novela erótica tiene su límite cuando sobrepasa el sugerir para mostrar de forma cruda, obscena y explicita lo sexual. Hablamos entonces de novela pornográfica.

Por todos es sabido que una cosa en demasía cansa. He escuchado algunas veces eso de: “me he saltado las escenas eróticas”. Cada vez que lo escucho pienso si es que todas esas mujeres que lo dicen son reprimidas, si hablar de sexo aún da vergüenza o si en realidad se cansaban de tales descripciones porque había demasiadas en la novela.

Soy escritora de romántica y mis historias tienen escenas eróticas; puede ser que se me cuele alguna de más. En mi descargo diré que siempre son escenas que están justificadas por la trama y no aparecen cada dos páginas. Sin embargo, he escuchado estos comentarios y me han dado qué pensar. Eso me llevó a preguntarme por la cantidad de escenas eróticas que debería llevar una novela romántica. No he encontrado un consenso claro. Una vez leí que debía haber entre 5-7 escenas de ese tipo. La experiencia me ha llevado a comprender que la descripción detallada de más de 4 es excesiva. Por lo general es aceptable entre 3 y 4.

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Antes de decidirme a escribir mi primera novela romántica leí muchas. Quería, y necesitaba, saber cómo trataban otras autoras el tema del erotismo. Encontré de todo: desde las que eran comedidas a las que daban una clase de anatomía; las recatadas que se notaba cuando se saltaban la escena (y no precisamente con una elipsis) a las vulgares que no ponían nada literario en la descripción de los pasajes.

Hace unos años a las novelas románticas cargadas de escenas eróticas algún iluminado las clasificó como “porno para mamás” (¡Vaya! Debe ser que los “papás” no consumen estos libros, ni tampoco las películas). Reconozco que me preocupaba. En un mundo donde todo y todos somos clasificables me inquietaba que a mi novela le pusieran ese apelativo. (¿Qué iba a pensar mi familia, mis amigos?) Ya tenía bastante con la censura del que piensa que escribir una novela romántica es escribir una “novelita”, algo sencillo y sin sustancia. Ya escribí sobre este aspecto en otro lugar, os animo a leer aquel post: ¿Por qué leer novela romántica?

En literatura, la descripción, más o menos detallada, de escenas sexuales o eróticas no solo está en las novelas románticas. Se encuentra también en otros géneros literarios. No importa si es comedia, drama o novela negra, el sexo aparece con más o menos intensidad (véase Maestra de L.S. Hilton que, por cierto, es un thriller) Y es que, nos guste o no, el sexo vende.

Volviendo a la novela romántica y no entro en si es histórica o contemporánea, el sexo puede estar en ambas, creo que lo artístico del termino está en la sutileza de las descripciones. La novela romántica en la actualidad pide este tipo de escenas (dónde se ponga el peso en la trama: en el amor o en el sexo, estará la distinción de los subgéneros, ya lo hemos visto antes). Y, para ser honesta, también lo he dicho antes, lo mucho cansa, aburre (de ahí que muchas lectoras se salten esos pasajes eróticos). Por otro lado, ya que me he arremangado con el tema, quisiera hacer alguna mención al vocabulario que se emplea para describir estas escenas. Abogo por un lenguaje claro, pero sin ser vulgar; que sea metafórico, poético, literario, sin ser visceral ni obsceno. Jugar con los recursos estilísticos. Podemos encontrar un abanico donde hay novelas que van desde las muy sutiles, donde el lenguaje casi abstracto nos hace saber que ahí ha pasado algo, hasta aquellas que son tan explicitas y descriptivas que parece que estamos viendo una película y dejan poco a la imaginación. Cruzar la línea que hay entre sugerir y mostrar a una explicación/descripción muy directa y explicita ya no es erotismo, sino pornografía y eso sí sabemos detectarlo todos.

Para mí, la construcción de una escena erótica tiene que ver con el argumento; con los personajes que he descrito (con la personalidad que les he adjudicado); con la trama (si lo pide o no); con la tensión; con el ritmo; con la temática que estoy tratando y, sobre todo, si está justificada en un momento o en otro de la historia. La experiencia me ha permitido afinar más en sus descripciones, combinar afectos y sentimientos de los personajes con los actos y también controlar la cantidad de estas escenas para no cansar y sí generar expectación y tensión sexual a la trama.

Aprendo cada día de lo que los lectores me dicen, de los consejos que recibo. Así que espero mejorar a cada paso.

Mis novelas son románticas con escenas eróticas, sí, y su final siempre es feliz. Quizás, si no las conoces, te animes a leerlas y verás que no hay que rasgarse las vestiduras, que el sexo es parte de las relaciones humanas, de la vida, que es una de nuestras pasiones. Como dice una amiga mía: la sal y la pimienta de la vida.

cor Nuria Rivera

Pequeña crónica del Encuentro de Selecta, Penguin Random House.

Ahora que todavía conservo el calor de los abrazos, el sonido de las risas o las emociones, sensaciones y sentimientos que me ha despertado en Encuentro de Selecta, el sello editorial de Penguin Random House al que pertenezco, voy a escribir mi pequeña crónica de lo que ha sido la reunión anual de escritoras, el pasado fin de semana (28-29 y 30 de septiembre).

Al llegar a Madrid me encontré una ciudad con obras y un calor poco propio a los últimos días de septiembre. Nada más dejar la maleta en el hotel empezó el reencuentro con compañeras que iban llegando de sus respetivas ciudades (Begoña Gambin, Lucía de Vicente, Rocio Mulas, Iris Romero, Marion SLee, Maria Ferrer Payeras, Francine JC, Mar P. Zabala y más tarde: Raquel Mingo, Isabel Jenner, Chris de Wit, Marian Arpa, Marisa Sicilia, Ana Álvarez, Andrea Muñoz). Lucía de Vicente fue nuestra cicerone y guía por el barrio de las letras. Nos habló de los lugares típicos, de las catacumbas, de la Historia de aquellas calles. ¡Cuánto sabe! Con ella pasamos por la casa donde vivió y murió Miguel de Cervantes, la casa museo donde vivió Lope de Vega. Leímos muchas de las frases literarias que están escritas en la calzada del barrio, como si fuesen migas de pan para le caminante. Callejeamos bastante y acabamos frente a las puertas del congreso. Quizás era una frikada, pero yo quería una fotografía frente a los leones de las Cortes.

De ahí fuimos a la presentación del libro de Isabel Jenner, Oriente en tus ojos, en la Librería La Sombra. Donde la autora, acompañada por la gran Marisa Sicilia, nos habló de su proceso creativo, de sus personajes, de cómo se inspiró. Con sus palabras nos hizo oler y sentir la India igual que lo hace su libro. Nos invitó a gominolas y nos regaló flores. Tuvo un lleno hasta la bandera. Luego fotos, risas, más fotos… encontrar un lugar donde cenar catorce personas fue difícil, pero lo conseguimos.

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Al día siguiente, sábado, tocó trabajar.

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La casa de fieras del Retiro acogió el encuentro de Selecta. Una mañana intensa de conferencias interesantes, de palabrejas como meta datos que no nos pasó desapercibida, de consejos para dar mejor y mayor visibilidad a nuestros libros (Luis Collado de Google nos dio muchas pistas y pautas) y espacios de desayuno y comida llenos de momentos que quedaron inmortalizados. También sesión de fotos oficial en la que cada una tuvo sus tres minutos de gloria. Hay muchas fotos que se han compartido y que evidencian el buen ambiente, la cordialidad, el compañerismo entre las escritoras. Para mí, fue un encuentro entre amigas/os que compartían ilusión, proyectos y formación. Por la tarde nos tocó trabajar y aplicar lo que nos enseñaron por la mañana.

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El sábado por la noche fuimos a la presentación del libro de Bruno Puelles, A dónde van los dragones. Una puesta en escena maravillosa con sorteos, charlas, y mucha mucha gente, en el Bar Intruso.

El domingo tuvimos una masterclass de Érika Gael. Planificar la novela, eres de mapa o de brújula, ficha de personajes… Un montón de consejos y, claro, más fotos.

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Después, tras una comida en grupo llegaron las despedidas y el adiós. Había que regresar a casa.

Un fin de semana intenso, pero cargado de emoción y con el pensamiento lleno de ideas para poner en práctica, mejorar nuestros perfiles y, por supuesto, crear nuestras historias.

No quiero despedirme sin agradecer a la organización el trabajo realizado: Lola Gude, Almudena, Laura, Iría, Aina, Paz, María gracias por contagiaros de nuestra ilusión.

#SoySelecta #somosselecta cor Nuria Rivera

Primer capítulo de La pasión dormida.

La pasion dormida - Nuria Rivera

Capítulo 1

Diego Luján era de los que pensaban que pocas cosas se hacían por amor. La mayoría de las veces, lo que uno creía, que era su deseo, no era otra cosa que el deseo de otro.

Impaciente, como todo novio en el altar, dibujó un rictus risueño con el que saludar a aquellos que se le acercaban, aunque en su fuero interno se reía de aquel circo en el que no creía, pero que había aceptado, y dejó hacer a su prometida, porque era su ilusión y así lo había soñado desde que era una niña. Le quedó claro que el rito religioso, que, si bien su suegra exigió, ella lo había relegado al decir que una boda por la iglesia era mucho más bonita, y pomposa, que una por lo civil y eso lo había convencido.  A su lado, Javier, su hermano dos años menor y Sergio, su mejor amigo, aguantaban estoicos. Agradecía su compañía, aunque sabía que estaban deseando poder irse al bar de enfrente, pero nunca lo dejarían solo. Hacía rato que Asier, el mayor de los Luján, le envió un mensaje en el que le decía que a la novia le había dado un ataque de angustia, cuando le llevó el ramo. Como un tonto enamorado, había tratado de hablar con ella, pero no lo había conseguido. Su amigo le quitó el teléfono para evitar que la llamara y, también, por si este sonaba en mitad de la ceremonia. La chica no se lo perdonaría.  Asier regresó sin poder darle mejores noticias, al final no pudo seguir el ritual, para el que se había estudiado un pequeño poema, porque ella se encerró en el baño y el padre le dijo que mejor no agobiarla porque estaba muy nerviosa.

El tiempo pasaba e intranquilo esperaba que la música sonara y le anunciara que su querida novia había llegado y que en unos segundos la vería desfilar por aquel pasillo, engalanado de flores, como toda la iglesia, hasta el hartazgo. Pero eso no ocurrió.

No hubo nada en concreto que lo puso en alerta. Algunas señales son imperceptibles, pero nos dan una claridad meridiana, y Diego supo, por la inquietud que empezó a sentir, no solo en su interior sino también en algunos bancos destinados a la familia de la novia, que ella no vendría. Después pensó que el hecho de que no hubiese ningún miembro directo de ella en la iglesia debería haberle dado alguna pista. Su buen amigo Sergio se lo confirmó, al mostrarle su propio móvil. Ese que le había entregado. El mensaje era escueto: “Lo siento, no puedo hacerlo”. La furia se apoderó de él. Diego Luján que siempre se había caracterizado por ser un hombre tranquilo y educado se transformó y de la rabia tiró uno de aquellos jarrones cargados de rosas que se hizo añicos nada más tocar el suelo. Las rosas y el agua quedaron esparcidas, entre los trozos de porcelana, en aquel altar como símbolo de un desastre inminente. El cura se atrevió a censurarlo, pero él no lo escuchó. Tampoco fue capaz de mirar a nadie. Salió a grandes zancadas por aquel pasillo que apestaba a flores y huyó como si fuera un reo liberado.

La llamó mil veces y mil veces recibió el mismo mensaje. Su teléfono estaba “…apagado o fuera de cobertura”

Casi enloqueció. La buscó en la casa que iban a compartir, por supuesto que no la encontró. Nadie pudo, o quiso, darle razón de ella y dejó de esperar cuando, unas horas más tarde, sentado en el suelo en mitad del salón de la casa de su padre, aceptó la cruda realidad. Le había abandonado.

Asier se sentía culpable por no poder añadir ninguna información, ya que él la había visto apenas unos minutos.  También se sintió engañado porque, tal vez, algo en aquella casa se le pasó por alto y no fue capaz de detectarlo.

Sus hermanos y su amigo, Sergio, acamparon por los sofás. No intentaron convencerlo de nada, tampoco se atrevieron a dejarlo solo. Parecía un muñeco roto. La americana estaba esparcida por el suelo, tirada de cualquier manera. Descamisado y con la corbata desanudada ofrecía un aspecto hundido.

Lloró de rabia o quizás de dolor y todos los juramentos que soltó se los dedicó a la mujer que lo había humillado, dejado en ridículo y engañado. Miguel Luján, su padre, fue el único que se acercó a hablarle. Se sentó a su lado y lo imitó, al recostar su espalda en el sofá. Diego nunca había visto a su padre por los suelos, ni con una copa en la mano, pero aquella vez en una tenía una botella de Chivas y, en la otra, dos vasos.

—Pues no estamos tan mal —llenó los vasos y le ofreció uno—. Tenemos varias botellas.

Asier, Javier y Sergio se sumaron a la pequeña fiesta y los cinco acabaron con una buena cogorza.

A la mañana siguiente la resaca era considerable. Ni siquiera sabía cómo había llegado a su cama. Se duchó y rebuscó, en la habitación de Javier, algo de ropa con la que vestirse, la suya estaba en el nuevo piso. Cogió unos tejanos y una camiseta. Salió hacia la cocina y allí encontró a sus hermanos y a Sergio.

—No tienes casa, tío— dijo, al ver a su amigo, con tono de fastidio.

—Por supuesto, pero aquí os cuidan mejor.

Julia, la hermana de su padre, les servía café y cortaba en trozos una tarta casera que tenía muy buena pinta. Le dio un beso en la cabeza cuando se sentó a la mesa.

—Ayer hablé con el padre de Miriam —comentó Asier, con cautela y lo miró a la espera de su reacción. Él no enfrentó su mirada, no quería volver a derrumbarse—. Dijo que se hacían cargo de los gastos del restaurante. Irían al piso a por sus cosas y se llevarían sus muebles.

—Que se los queden todos y el piso lo pones a la venta —respondió seco.

—¡Joder! Pero si te encanta —alegó Sergio.

—¿No vas a consultárselo?  —preguntó Javier, con asombro—. A lo mejor quiere…

—Me importa una mierda lo que ella quiera —cortó el tema.

—El piso es de Diego, yo se lo regalé y puede hacer con él lo que quiera —dijo Miguel. Le pasó la mano por el pelo como cuando era un niño y se sentó a la mesa.

—De acuerdo —afirmó Asier—. Mañana arreglaré los papeles y lo pondré a la venta. ¿Y el viaje?

—¿Qué viaje?

—¿Cuál va a ser? El de novios. —De pronto cayó. Ni siquiera había pensado en él.

En realidad, no había pensado en nada. Ni en hablar con el cura, disculparse y cancelar la ceremonia, ni avisar al restaurante donde celebrarían la fiesta, ni al hotel donde iban a pasar su flamante primera noche como marido y mujer. No pensó siquiera en el dineral que se perdía por el camino. En nada, solo en su orgullo herido y en su maltrecho corazón. Por suerte tenía un padre y unos hermanos que se ocuparon de esas cosas y un amigo que no lo dejaba solo.

—¿Has olvidado que en dos días salías hacia Mauricio? —se sorprendió su hermano pequeño. Era cierto, no lo recordaba y eso era porque él no quería ir a las islas Mauricio, él quería visitar Nueva York, perderse en Manhattan, recorrer Brooklyn, ver algún musical y visitar el MoMA. Pero sobre todo no lo recordaba porque desde el día anterior sentía un agujero en su pecho y en su alma. Miró a su hermano y negó con la cabeza—. Yo me encargo. ¿Cancelo o pospongo?

—Cancela, a ver si tu amiga de la agencia puede recuperar algo… No, cambia los billetes y que lo disfrute la tía.

—Es mucho dinero —refutó la aludida, pero él rechazó el comentario con la mano. La decisión ya estaba tomada—. ¿Estás seguro?

—Piensa las cosas, Diego —advirtió su padre—, quizás te quieras ir a otro lugar.

—Está pensado. Te gustará, tía y a Ramón, también.

Javier se levantó de la mesa con el teléfono en la mano y salió hacia el comedor.

En aquel momento no le importaba nada. Volvió a quedarse en silencio. Estaba en una especie de cortocircuito. Quería desaparecer del mapa. Casi ausente, también se levantó de la mesa, pero se dirigió hacia el frigorífico y sacó una cerveza bien fría. Obvió la mirada de la tía Julia y la de su padre, hasta Asier se le quedó mirando, pero ninguno dijo nada.

Sergio no lo dejó solo en todo el día, tampoco sus hermanos. Trataban de animarlo, aunque no hizo caso a ninguno de los tres. Volvió a acostarse borracho y a amanecer con resaca. No recordaba qué había hecho en todo el día, pero tampoco le preocupaba, solo quería que pasase el tiempo y dejar de sentir aquel dolor en el pecho. Tampoco quiso pensar en las razones de lo que había pasado. No hurgar en la herida era como no saber. No quería saber nada. A mitad de tarde el alcohol se agotó, pero no tuvo reparos en llamar a una de esas empresas que traen cualquier cosa a domicilio, sin importar la hora, y pidió un par de botellas de whisky.

 El lunes desayunó con su hermano mayor. Asier llevaba muchos de los temas de dirección de la empresa inmobiliaria, junto a su padre. Era serio, responsable y aunque pudiera parecer frío, Diego sabía que lamentaba mucho su dolor, pero también que empezaba a cansarse de esa actitud derrotista. Así que no se sorprendió cuando le dijo que cogiera el toro por los cuernos y se enfrentara a la vida. Después se fue a trabajar y él se regresó a su cuarto. Se estiró en la cama y miró al techo, como el que no tiene nada qué hacer. Al rato alguien picó en la puerta.

—Déjame en paz, Sergio. Lárgate a tu casa de una puta vez.

—Soy yo, Diego —la voz de la tía Julia sonó tranquila ante su exabrupto.

Se incorporó en la cama y la hizo pasar.

—Disculpa tía, no estoy muy fino.

Se sentó en el borde del colchón y lo miró con fijeza antes de empezar a hablar.

—Yo también tuve una decepción —dijo y era lo que menos se esperaba. La tía tendría cincuenta y cinco años. Le había conocido diferentes parejas, pero desde hacía quince años, Ramón, ocupaba su universo. Sin embargo, no sabía que también tenía su pedacito de frustración—… Quizás por eso Ramón y yo no nos casamos, nos va bien como estamos. Cuando… Bueno, ya no importa. A mí me fue bien poner tierra de por medio. Marcharme y despejarme de la angustia. Volví renovada y con ganas de comerme el mundo.

—Mañana estaré mejor —respondió, no le apetecía hablar.

—Una botella nunca es buen lugar para esconderse —le dijo con reproche y él no fue capaz de mirarla a la cara.

—Vale tía, capto el mensaje.

Pero la tía Julia tenía una misión y no lo dejó hasta que no dijo todo lo que quería decirle.

—¿Crees que fue fácil para tu padre criaros, solo?

No esperó respuesta y continuó.

—Tu madre murió antes de la cuenta porque un maldito borracho se la llevó por delante. No creo que le agrade verte así.

No le gustó escuchar aquello, no quería sentirse culpable.

Él tenía diez años cuando ocurrió. Asier trece y Javier ocho. Su padre lo pasó mal y hacía malabares entre los niños, que eran unos trastos, las tareas escolares y la inmobiliaria.  Suerte a la ayuda de la tía Julia.

—Te agradezco el viaje que me regalas, pero…

—Mejor que alguien lo disfrute… Estoy bien, de verdad, en un rato salgo.

—Eso no es cierto. Mira, un sobrino de Ramón tiene un hotelito pequeño en Menorca. Lo acaban de abrir. Es un lugar encantador, tranquilo, con apenas gente. Podrías irte allí y poner tu mente y tu corazón en orden. He hablado con él, tiene habitaciones… Piénsalo. Aquí tienes el teléfono.

—Tía, no necesito esconderme.

—¿Y qué crees que haces desde el sábado a las doce y media?

El día se le hizo largo y extraño. Después de comer, Sergio se pasó a verlo.

—Estás hecho un asco —fue su saludo.

—Gracias —respondió con sarcasmo y se movió del sofá, donde estaba tumbado—. ¿Una cerveza?

Se levantó, trajo una para su amigo y otra para él.

—¿Y Javi? Pensé que estaría contigo.

—Había quedado.

—Qué cabrón, no deja pasar una.

—Mejor una mujer cada día, así no se acercan demasiado y te joden.

Sergio trató de animarlo, pero acabó explicándole cómo corrían los chismes por la oficina. Trabajaban juntos en la inmobiliaria de su padre. Asier era el jefe. Le contó que alguien había grabado la escena en la que tiraba las flores al suelo y su posterior huida de la iglesia. Lo había colgado en YouTube. Por lo visto la desgracia ajena seguía siendo motivo de risa para algunos, pero el masoquismo es parte de la condición humana y quiso ver las imágenes que de él rodaban por la red. No le gustaron.

Cayeron seis cervezas con Sergio y casi tuvo que echarlo para estar tranquilo porque no dejaba de decirle que no bebiera más.

Al cabo de una hora, decidió que necesitaba algo más fuerte y se tomó un gin tonic y luego otro, pero la mirada que su padre le dedicó cuando lo encontró tirado en el sofá le removió algo por dentro, incluso en aquel estado ebrio.

—¿Es qué has perdido la cabeza? ¿Así piensas superarlo?

—Déjame papá, no tengo ganas de sermones.

—Eliges mal camino, hijo. Tal vez deberías regresar al trabajo y estar ocupado en algo. Necesitas una ducha.

—Lo que necesito es olvidarme de todo. ¿Ya has visto el video?

Ni siquiera le contestó. Salió enfadado y Diego supuso que era para no decirle algo de lo que luego tuviera que arrepentirse. En el fondo no estaba tan bebido como para no darse cuenta de que los demás tenían razón. Pero no lo reconocería, que se fueran al diablo si no querían verlo así. Su carácter se había vuelto una mierda, pero tampoco le importaba demasiado.

Sin embargo, a las ocho de la tarde tomó una decisión. Cogió el número de teléfono que le dio la tía Julia, llamó al hotel y reservó una habitación. Compró un billete de avión hacia Menorca, sin fecha de regreso, para el último vuelo de la noche.

Justo cuando iba a embarcar, Sergio y su hermano Javier, aparecieron a su lado. Cada uno con una pequeña maleta.

—Nos ha costado averiguar dónde te habías metido —dijo Javier sentándose a su lado, casi exhausto por la carrera que parecía que se habían dado.

—¿Qué hacéis aquí?

—No íbamos a dejarte vivir solo una aventura.

Lo hicieron reír y eso parecía bueno. Solo faltaban ellos para embarcar y los tres se dirigieron hacia el avión. Sergio contó que Asier les había dado vacaciones para que lo acompañaran, con la condición de que en quince días lo hicieran regresar.

Llegaron al hotel bastante tarde. Javier había tenido la precaución de alquilar un coche, un Volkswagen Tiguan, blanco, que recogieron en el aeropuerto, pero se perdieron un par de veces hasta que con Mr. Google encontraron el lugar.

Apenas les dio tiempo a ver nada. Comieron unos sándwiches, que fue lo único que les prepararon y porque eran “familia” y se fueron a la cama. Sergio y su hermano compartían habitación, pero él disponía de una suitte para él solo, con excelentes vistas al mar de Cala en Bosc.  El hotel era una casona grande con siete habitaciones y la suya tenía una pequeña terraza con un jacuzzi. Javier al verla no dudó en decirle que con seguridad alguna noche se la cambiaba.

Cayó roto aquella noche. El arrullo del mar le ayudó a encontrar la paz que necesitaba.

A la mañana siguiente lo despertaron con insistencia. Sus planes eran salir de la cama lo más tarde posible, tumbarse en alguna hamaca, beber bajo una sombrilla y dejar pasar las horas, pero ni su hermano ni su amigo pensaban lo mismo.

Mientras desayunaban, el sobrino de Ramón pasó a saludarlos. Lluís, era un hombre sencillo, agradable, muy simpático y con pinta de gay. Algo que cayó por su propio peso al ver cómo le miraba el culo a Javier. Pero este ni se inmutó, aunque se lo dejó claro desde el principio.

—Lluís, no te ofendas, pero a mí lo que me van son las tetas, grandes a ser posible.

—No me ofendo, pero no pasa nada por mirar, ¿no?

—Bueno, aclaradas las cosas —bromeó Sergio—. ¿Qué se puede hacer por aquí? Apenas pude ver nada en la Web.

—Sí, es un poco desastre —respondió Lluís—. Pero pronto me la arreglaran. Con tanto trabajo para abrir lo dejamos un poco de lado. He contratado una empresa para que me ayude a mejorar la imagen. Amigos de Salva, el chef, que por cierto es mi socio y mi pareja —y esto lo dijo con sorna, mirando a Javier—. Creo que vais a estar muy solicitados. No es muy común ver a tres tíos como vosotros por aquí, sin pareja. Parecéis sacados de un anuncio.

—Yo estoy fuera de juego —dijo Diego sin demasiado entusiasmo.

—Ya…, me lo contó la tía —se justificó—. Aunque nunca se sabe. Un clavo saca a otro clavo.

Una chica vino a avisar a Lluís, tenía una llamada en su despacho. Javier le dedicó una sonrisa y ella se ruborizó. Antes de marcharse bajó la voz y dijo en confidencia.

—Esa sonrisa es matadora. Espero que no rompáis muchos corazones entre el personal femenino.

Dicho esto, se marchó. Terminaron de desayunar y aunque Diego alegó que quería quedarse en la piscina, no le hicieron caso y casi lo empujaron hasta el coche. Decidieron darse una vuelta por los alrededores y ubicarse. Javier y Sergio se disputaron quien conducía. Él no dio ninguna señal de que le apeteciera y se sentó en el asiento de atrás y perdió la vista en el paisaje que se deslizaba tras los cristales.

Pasaron todo el día de un lado a otro. En la playa, Sergio y Javi conocieron a unas chicas holandesas y pronto surgió la complicidad entre ellos. Les pidieron que les echaran crema solar y ellas no pusieron demasiados reparos. Cuando se acercaron a Diego este se levantó como si tuvieran algo que pudieran contagiarle y los amigos lo justificaron alegando que no estaba de buen humor. Buscó un bar y allí lo encontraron unas horas después. De ahí fueron a comer a un sitio que ellas propusieron. Se entendían en inglés, aunque la comunicación era lo que menos le importaba a ninguno de los cuatro, porque las miradas que se dedicaron dejaban muy claro las cosas. Diego comprendió que sobraba en aquella ecuación y lo irritó saber que habían ido para estar con él y a la primera de cambio se liaban con unas turistas.  Las chicas los acompañaron al hotel y mientras él dormía la mona, ya que no paró de beber en todo el día, en una hamaca de la piscina, ellos se repartieron las habitaciones. A la hora de la cena se marcharon las holandesas y pudo volver a su cuarto y tirarse en su cama, no sin antes decirles que eso no se iba a repetir. Pidió que le cambiaran las sabanas y no sintió culpa al saber que los dejaba arrepentidos por haberse olvidado de él.

Pasaron algunos días y casi siempre los acababa igual. Al principio le siguieron la corriente, pero después se hartaron de sus borracheras. A la semana de la no-boda, Javier y Sergio, lo acorralaron a la hora del desayuno.

—¿Piensas beber el resto de tu vida? —lo increpó su hermano con crueldad. Apenas había dado un sorbo al café.

No recibió bien la reprimenda y lo mandó a la mierda, pero ellos no se inmutaron. Siguieron metiendo el dedo en la llaga. Diego no había querido hablar de lo que le había pasado e intuía que era lo que los otros buscaban, tirarle de la lengua. Ya le habían dado bastante tregua y comenzaron con el tercer grado.

—¿Has pensado por qué te dejó plantado?  —preguntó Sergio, pero él lo obvió y miró para otro lado.

—¿No notaste que algo pasaba entre vosotros? —interrogó Javi—. ¿Había otro?

Ante su silencio Sergio se impacientó.

—¿Es que ahora no piensas hablarnos?

—¡Joder! Diego. No somos tus enemigos.

—Habla, tío. No te encierres, saca la mierda que llevas dentro.

Los miró exasperado. Estaban en una mesa en la terraza. No eran muchos huéspedes y la mayoría se marchaba casi a primeras horas de la mañana hacia la playa. Cerca, una única pareja desayunaba y parecía ajena a su conversación. Pero, así y todo, explotó.

—¡No, no, no! No sé por qué cojones me dejó plantado. No sé si había otro.

—A ver… Vosotros follabais, ¿no?

—¡Pues claro que sí…! Solo que…

No quería abrir la caja de los truenos. Sabía de sobras que nunca hubo pasión entre él y Miriam. Quizás se acabó el misterio, pero él la quería. Era su orgullo lo que estaba más herido. Sin embargo, no quiso pensar por qué eso le dolía más que su corazón.

—¡Dejadme en paz! —exclamó molesto—. No tengo idea de por qué me dejó. Llevaba días sin verla. ¡Si yo ni siquiera quería casarme por la iglesia! Lo único que sé es que unos días antes discutimos. Yo quería hacerlo y a ella le había dado por dejarlo hasta después de la boda, como si volviera a revirginizarse, yo que sé. De ahí pasó a su tema recurrente. Creía que yo estaba poco reconocido en la empresa de papá. Que Asier se llevaba los méritos y creía que debía dirigir mi propia oficina. Dijo que ella esperaba casarse con alguien con ambiciones. Y yo le dije que si eso creía se había equivocado de tío. No volví a verla. Me dejó porque era poco para ella.

—Si hubieras hablado con Asier o papá te habrían dado el puesto. Hace tiempo que insisten. Es verdad que te has acomodado.

—Yo estoy bien como estoy. Gano suficiente y bien sabes que es bastante.

—Has dicho “solo que”. Solo que, ¿qué? —interrogó Sergio y él lo miró con rabia. Se negaba a hablar de algo así con ellos.

Dejó pasar un silencio, pero le miraron como si esperaran que confesa la fórmula de la Coca Cola. Su hermano lo increpó y le dijo que tenía que analizar las cosas con frialdad para encontrar las respuestas y le creyó. Él quería a Miriam, tanto que le dolía el alma. Eso creía, aunque si lo pensaba con frialdad, algo no iba bien. Lo sabía desde hacía tiempo.

—No era divertida en la cama.

—¿No te la chupaba?

—¡Joder, Sergio!

—Mira, sin paños calientes. A los tíos eso nos encanta —se defendió.

Ahí estaba el gran problema. Miriam era muy suya, tenía sus cosas, que él respetaba, pero cuando se le cruzaban los cables lo castigaba en la cama. Pero no de una forma juguetona, que hasta podría ser divertida, sino sin sexo, como si fuera un niño al que se le prohíbe usar la play porque no ha hecho los deberes o caso a mamá. Así, con la perspectiva que le daban los días y su hermano y Sergio que le tiraban de la lengua para que hablara, entendió que su novia y él tenían un problema del que nunca habían hablado y le aterró pensar por qué razón le pasó por alto. ¿Qué pasaba con él? Que ella espaciara el sexo todo lo que podía, era una cosa, pero lo que empezó a preocuparlo era por qué se había acomodado a la situación. Además, ¿sería ese el tema por el que ella lo había abandonado? Estaba hecho un lío, aunque algo en su interior le dijo que el sexo quedaba fuera de la ecuación.  La pregunta que lo atormentaba seguía en el aire y sin respuesta. ¿Por qué esperó al día de la boda para dejarlo? Seguía sin entenderlo.

—Nunca fue santo de mi devoción y lo sabes —confesó su amigo—. Si es una mujer plana, por Dios. Apenas tiene intereses, no trabaja y cree que las revistas del corazón son literatura, pero oye, allá ella si quería vivir de papá y luego de ti. —Lo miró furioso—. Ya sé que te duele, pero creo que es lo mejor que te ha pasado. ¿Te ha dejado? Supéralo y ni se te ocurra dejarla volver.

—Estoy con Sergio —añadió su hermano, eran un frente contra él—. Espabila, hay muchas mujeres por ahí. Necesitas un buen polvo. Cuanto antes, mejor.

En ese momento el teléfono de Javier sonó y apaciguó la tensión que se había creado.

—Es Asier, seguro que está cabreado porque no le hemos llamado.

Javi se levantó y puso una distancia demasiado larga como para escuchar de qué hablaban. Sergio le dijo que debía tomarse las cosas de otra manera porque, si había elegido emborracharse todas las noches, él no pensaba dejarlo solo y su hígado no lo iba a aguantar. Tuvo que prometerle que lo intentaría.

Su hermano regresó con mala cara y supo que no traía buenas noticias.

—¿Le ha pasado algo a papá?

—No, papá está bien. Asier también.

—¿Entonces qué pasa? —preguntó Sergio— ¿Nos corta el grifo tu hermano?

—Miriam… se la encontró en la calle. Le dijo que se iba a ir fuera una temporada.

Por la mirada que le dedicó supo que había algo que no decía, pero no quiso saberlo. Una idea le rondaba la cabeza. Miriam no lo quería, por lo menos no lo suficiente como para considerar que necesitaría alguna explicación. Ni se había dignado a devolverle alguna de sus llamadas. Se recriminó seguir con su dolor si a ella le había costado tan poco abandonarlo. Pero es que dolía aceptar que no le quería.

El resto del día procuró portarse bien. Después de cenar, ellos quisieron salir de copas, por no decir de caza, pero él solo pensaba meterse en la cama y se despidió. Al pasar por el bar se compró una botella de whisky y se subió con la idea de darse un homenaje metido en el jacuzzi.

Con la vista perdida en la línea del horizonte lloró de rabia e impotencia, de dolor y de una lástima hacia sí mismo que lo desarmaba, pero algo en su interior lo sacudió. Se retiró las lágrimas con las dos manos. Él no era aquel hombre débil que lloriqueaba porque le habían hecho daño. Él había sido fuerte, decidido, hasta chulo en sus buenos tiempos. Recuperaría su seguridad y autoestima. Se prometió que no volvería a llorar por ninguna mujer, cogería de ellas lo que le apeteciera. Con esa promesa a la luna ni siquiera necesitó terminarse la botella para caer rendido. Se metió en la cama con la idea de que Miriam moría para él aquella noche de San Juan.

Si te ha gustado y quieres saber quien es Martina, cómo es su encuetro con Diego y qué les depara el destino te animo a clicar en el enlace de compra.  Te adelanto que está llena de emociones y sentimientos. Y ya sabes, puedes compartir, comentar, opinar en tu plataforma habitual. Te lo agradeceré hasta el infinito.

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CASA DEL LIBRO

cor Nuria Rivera

LECTURAS DE EMMA J. CARE

Estos días he leído una historia muy conmovedora. Hice un alto en mi propia escritura y caray, me atrapó enseguida; tanto que no pude quedarme con el primer libro de la autora, tuve que leer el siguiente para saber cómo concluía la historia. Se trata de El sabor del último verano y El filo hilo de la mentira de Emma JCare. Aquí os dejo mi opinión. Y si no los conocéis, os los recomiendo. Es una historia conmovedora, tierna, con una intriga familiar y unas subtramas apasionantes.

EMMA J.CARE

EL SABOR DEL ÚLTIMO VERANO 

 Es una novela que narra un primer amor. La relación que nace entre dos jóvenes: Tina y Pablo, en la Galicia de sus abuelos. Sin embargo, ya desde las primeras páginas una descubre cómo la autora va dejando migas, como si de pan se tratara, y perfila una historia de intriga familiar (en el fondo es la historia de dos familias) que te atrapa y quieres saber más. La forma, el modo, cómo la autora narra la historia es lo que engancha desde el principio para querer saber qué pasó y qué pasará.

Me ha gustado mucho Emma J. Care con esta novela; su voz no te deja indiferente y, confieso, que ha sido de esos libros que, sin querer, se van quedando en la lista de pendientes porque otro lo adelanta. Decidí empezar El sabor del último verano y luego El filo hilo de la mentira (2ª parte) y ha sido todo un acierto para leer la historia de un tirón.

La lectura es amena y ágil. Está armonizada con pedacitos de canciones, muy apropiadas para el momento que viven los protagonistas. Es una trama que tiene romance y suspense. Un Pablo que confiesa que es un romántico y lo muestra. Te gana el corazón en sus primeras escenas. Me ha sorprendido porque, aunque está centrada en los protagonistas y narrada en primera persona cuando el punto de vista es el de Tina, te muestra la constelación familiar y no necesitas que te lo explique de otra manera. Recomiendo su lectura.

EL FINO HILO DE LA MENTIRA

Novela llena de emoción y sentimientos, con claroscuros, con luces y sombras. Es la continuación de El sabor del último verano. La historia comienza trece años después. Y siguiendo el estilo de la predecesora vemos que la autora nos deja migas de pan y nos atrapa en su trama de intriga familiar, pero también en la personal de la protagonista, Tina. Una mujer que está caída, y no sabemos por qué, pero que con unas cuantas pinceladas la autora nos muestra su conflicto y se centra en la relación con Pablo, su amor de juventud; para a través de ella incluir otras relaciones, otras subtramas. La intriga viene de mano de la abuela.  El encuentro con la casa familiar levanta los fantasmas de Tina y sobre todo el hallazgo de un diario que lo cambia todo. Para mí hay dos historias centrales: la de Pablo y Tina y la de la abuela de Tina. Quizás incluiría una tercera, hacia el final. Un personaje que es todo un homenaje… aquí me quedo con esto no quiero hacer spoiler. Alrededor de ellas circulan las tramas secundarias que dan consistencia a la historia.  Me ha gustado mucho la descripción de los parajes, casi he podido ver ese acantilado, la playa, la cueva, he olido el aroma de las plantas, el mar. He visto Galicia a través de los ojos de la autora y sobre todo me he emocionado. Es una historia preciosa de amor, de dolor, de rencor, de superación. Una historia que tiene varios temas candentes y que Emma describe sin regodearse en lo truculento, pero sin pasarlo por alto. Excelente documentación histórica.

cor Nuria Rivera

 

Lecturas de verano

Mi lista de libros pendientes es enorme y, confieso que apenas tengo tiempo para la lectura; sin embargo, aunque lenta, este verano he compaginado leer algunas novelas con la escritura. Ahora que las recopilo, me doy cuenta de que no he leído tan poco como creía. He tratado de escribir una breve opinión de algunas; sin embargo, otras se me han quedado en el tintero. Espero hacerlo en breve. A continuación, te recomiendo algunas de esas lecturas cinco estrellas. Como verás la mayoría son de compañeras de editorial: Selecta de Penguin Random House. Y es que yo también  #SoySelecta #leeconpasión

Si no las conoces quizás te animes a hacerlo.

¡Buena lectura!

LECTURAS

QUEDATE EN MI VIDA de MARIA FERRER PAYERAS

Leer este libro te conciencia de cosas que no sueles pensar porque tu vida es otra. Me ha gustado la evolución de Maria Ferrer, que siempre escribe desde el corazón, por la valentía en esta historia. Con pluma ágil, la autora no solo hace pensar, también entretiene; la novela es ligera, sin artíficos que confundan y al final hace que sonrías con algunas ocurrencias. Su tema no es frecuente en romántica (quizás sí el amor interracial, pero no el de clases sociales tan distantes). Una pareja muy diferente, sí, y opuesta en sus orígenes que sabe encontrar lo que los une, el amor. Esta historia te hace creer que si ellos pueden tú también. Porque en el fondo, las personas no somos tan distintas. Queremos amar y que nos amen.

TENIA QUE SER YO de CHRIS DE WIT

Novela entrañable y dulce. Con un personaje masculino que te hace soñar y una protagonista que decide que la vida hay que vivirla y se lanza a la aventura, aunque su carácter alocado le haga pasar algún mal rato por las decisiones que toma. Los personajes están muy bien descritos y casi puedes verlos, sentirlos, como si fueran reales y te los pudieras encontrar en el bar de la esquina. Decir que es entrañable es quedarme corta, porque hay mucho de la autora en sus palabras, está su entusiasmo por la vida y su espiritualismo. Ha sabido construir una historia de amor y conflicto existencial que, aunque creas que no llegará a buen termino, sabes que al final triunfará el amor. Porque ese amor de los protagonistas se puede palpar. Me encanta como describe los escenarios y los lugares. Después de leer sobre sus guerreros silverwakers y sus guardianas, sus novelas paranormales, esta lectura me ha resultado ágil y fácil de seguir. La recomiendo, es adorable y te hace pasar un rato muy entretenido.

PROMETI DESTRUIRTE AMOR de RAQUEL MINGO.

Tener entre manos una novela de Raquel es saber, de ante mano, que será intensa, porque ella escribe así. Sin dobleces, pero ¡caray! Prometí destruirte amor me ha dejado algunos días noqueada. Algunas escenas impactan bastante, sobre todo por su violencia, no por la agresividad de lo que se narra; sino por ese acto social que eligen algunas personas para marcar su poder. Esta novela no solo es intensa, es fuerte, brutal a veces, apasionada otras. Tierna, aventurera, delicada, soñadora, vengativa. Con protagonistas tocados por la vida y dispuestos a luchar por lo que quieren. Hay de todo en esta historia que recuerda a las novelas románticas de otros tiempos, de señores feudales, de reinos perdidos… Parece que no acaba y tiene giros que te llevan de adelante a atrás para entender el porqué de las acciones, de los pensamientos, de la conducta y la psicología de los personajes protagonistas. Los secundarios, algunos, te atrapan y quieres saber más. Un libro que no te deja indiferente y luego, al cerrarlo, descubres que no te olvidas de él, así, rapidito. Los personajes se han quedado contigo. Recomiendo el libro por la imaginación de su autora al describir unos reinos ensoñados, porque estoy segura de que no fue fácil escribir esta historia y porque el resultado es una novela valiente.

UNA NOCHE EN EL TÁMESIS de DÍAZ DE TUESTA

Díaz de Tuesta nunca defrauda. Leí las otras partes de la serie y me gustaron. Cada una tiene su encanto y se encajan unas con otras; es decir que datos que se apuntan en la primera se desvelan en las siguientes. Es una novela que entretiene y te hace pasar un buen rato. La trama está elaborada, es interesante y la intriga te mantiene enganchada. Hay amor y aventura con una ambientación histórica cuidada. Una noche en el Támesis, me tuvo atrapada hasta que llegué al final. Empieza con un cazador cazado. Cada uno de los protagonistas tiene sus intereses para ese paseo en barca por la noche. Para mí hay como dos partes en el libro. La primera, la historia romántica que crece a medida que avanza; la segunda, el suspense de qué pasó con Minerva y la revelación de la intriga. Se muestra la vida de los otros protagonistas de la serie, de cómo les va y lo enamorados que siguen. El epílogo se me hizo corto (quizás es que no deseaba que acabara la historia), quería saber más de los personajes, de todos. No sé si la autora ya está pensando en “otro paseo” para el resto de personajes femeninos… Podría ser… es una idea. Recomiendo Una noche en el Támesis (y si no conocéis la mañana y la tarde, también) es una de esas novelas que no abandonas, aunque cierres el e-book.

RIVALES DE DÍA AMANTES D ENOCHE de NIEVES HIDALGO

El encuentro de los personajes protagonistas es hilarante: una que llega, otro que se va de… Ni ella espera a un tutor así; ni él una pupila tan… formada que lo saca de sus casillas. Dos que no se esperan es lo que desencadena una trama de desencuentros, de rivalidad, de encuentros y de amor. Una mujer fuerte, en una época en que las mujeres no debían serlo. Un caballero que sufre lo suyo para serlo, para no caer en la tentación, para seguir los patrones sociales.  Unos diálogos hilarantes y mordaces y mucha química. Los elementos del misterio: Una joya y un drama: la infancia, que en aquella época debía de ser muy duro. Nieves hilvana todas esas cosas con una pluma ágil, entretenida, excepcional. Con sus historias siempre se aprende algo y nunca defrauda. Es una apuesta segura para disfrutar de una buena novela.

LADY ARIANA de NIEVES HIDALGO

Nieves Hidalgo nunca defrauda. Lo que más me gusta de esta autora es cómo inserta sus novelas en un pedacito de nuestra Historia y cómo conjuga la aventura, el romance y la intriga haciendo que parezca fácil y asegurando una buena y entretenida novela. La promesa a un amigo da pie a la trama. Dos personajes protagonistas que se ven unidos por el deseo de un viejo, pero que piensan librarse uno del otro con un rápido divorcio. Sin embargo, no cuentan con que nazca entre ellos una bonita historia de amor. Diálogos bien construidos y una trama que engancha. No he necesitado más para pasar un buen rato.

Y A TI TE PROMETO LA LUNA de MARION SLEE

¡Ay, Jake! Qué personaje tan bien descrito, tan bonito de corazón, tan sincero con él mismo, tan… tan… Charlotte también está muy bien definida, pero si puedo elegir me pido un Jake. Bromas aparte, he de decir que esta novela me cautivó. Me duró más tiempo del que esperaba porque el tiempo que tenía para la lectura era limitado, pero la he saboreado con ganas. Sabía que sus personajes se extrapolaban de las otras novelas de la autora: Jake, amigo de Paige, protagonista de Sueña conmigo y Charlotte inquilina del edificio de Frank, protagonista de Hasta que tú llegaste. La casualidad está presente en este libro de una manera muy casual, pero es la que desencadena la historia. Marion escribe de forma directa, describe los escenarios como si los conociera y me ha sorprendido mucho su labor de documentación. Muy buena. También me ha maravillado lo bien hilada que está la historia e insertada en los tiempos y las acciones con su antecesora: Hasta que tú llegaste. Sin duda un gran trabajo por parte de la autora que no deja nada al azar, ni flecos sueltos. Los personajes secundarios están muy bien descritos, ¡si hasta puedo ver a Stella! Y Tim, ese adolescente, casi un desconocido para su madre, que actúa y siente movido por la falta; un encanto. Ellos son los secundarios que más me han atrapado. Bueno… punto y aparte es Amanda, qué dulzura. La historia es una novela romántica, bonita y muy tierna. Con un amor profundo y sincero que se ve condicionado por la vida, aunque sabes que al final triunfará, la autora te hace sufrir un poquito. Las situaciones son muy reales y tiene personajes entrañables que te llevarías a casa. Una lectura muy entretenida, que engancha en sus primeras páginas y te hace pasar muy buen rato.

UN LORD CON WIFI de ISABEL JENNER

Leer a Isabel Jenner en esta serie “Tecléame un te quiero” es saber que entras en una historia que se aleja de lo establecido, pero una vez que aceptas y entras en sus licencias literarias, en su mundo fantástico, no deja de ser una novela con su fondo histórico muy documentado y el uso de la tecnología que la autora acomoda con gran ingenio y te demuestra que es una gran conocedora de todos esos artilugios de los que habla. Sobre la novela solo tengo palabras de entusiasmo. Me ha encantado. Quizás este cuarto libro es el que más me ha cautivado de la serie. ¿Por qué? No lo sé, quizás es por su ambientación. La trama que mueve la historia está hilvanada de una manera ágil y no necesitas más personajes para entender; aunque a mi parecer se resuelve muy pronto la trama de la tía y el abuelo. Un lord con wifi te hace reír por sus diálogos y te hace soñar con ese irlandés de pelo rojo, enamorado de una dama misteriosa. Las contraseñas para el wifi me han levantado más de una sonrisa y el pug, genial su dibujo. No he tenido ninguna dificultad en poder leer todos esos wasaps que dan más viveza y realismo a la novela.  Una buena lectura, entretenida y ágil, para un verano caluroso.

Puedes encontrarlas en http://www.megustaleer.com y en todas las plataformas digitales.

cor Nuria Rivera

 

Cómo ser escritora y no morir en el intento.

writing-923882__340Acabo de poner la palabra “Fin” a mi última novela.

Pero no un fin y ahora toca corregir, corregir y corregir. No, ha sido un fin a todo eso. Ha sido un fin y ahora he de soltarla.

Me ha embargado un batiburrillo de emociones. Como esas sensaciones que nos inundan cuando nos despedimos de un familiar que inicia un viaje. Te alegras por él y te entristeces porque has de dejarlo ir.

Mientras hacía mis copias de seguridad y planificaba los siguientes pasos, he pensado las horas que se ha comido esta historia, los “ahora bajo”, “no, no me esperéis”, “me sumo a la próxima.” Y han sido muchos. Muchos. Creo que mi familia me entiende y me respeta, pero también creo que los decepciono. Y es que seguir el propio deseo es eso. Siempre hay otro que se decepciona, porque no sigues el suyo o porque hay otras expectativas que se quedan a la espera. Porque no estás.

Pero además de todo esto yo tengo una profesión. Otro trabajo. La mayoría de mi tiempo se lo lleva esa otra ocupación en la que mi mente ha de estar despejada, he de poder poner distancia afectiva y ser consciente de que eso es la vida real. Luego, cuando regreso a casa he de dedicarle tiempo a las cosas cotidianas y después escribo. Escribo cuando le resto tiempo a esa otra vida.

coffee-2425254__340Suelo buscar mi espacio entre semana. Me pongo a escribir a una hora determinada: sobre las diez (antes si puedo) y reconozco que a veces pueden darme las tres de la mañana (el día siguiente es duro, sí). Cuando más escribo es en fin de semana y más de una vez me ha abducido el teclado y la pantalla de MAC porque no recuerdo hacer muchas cosas más.

¿Cuál es mi sistema? Soy muy metódica. No dejo nada al azar. Primero dejo que la historia fluya y crezca en mi mente. Escenas que, como en un esquema imaginario, me dan la pista de un guion. Luego construyo un mapa (sí, soy de mapa, aunque no siempre lo tengo todo pensado) y después me zambullo de lleno, como el que se lanza a una piscina para hacer unos largos. Requiere esfuerzo, mucho.

Lo que pretendo decir es que escribir cuesta. Cuesta sacrificar el tiempo con la familia, con amigos, con otras cosas… El deseo del escritor es perseguir historias; darle vida a otras vidas. En él hay algo pulsional que obliga a seguir en esa ola. Y la mayoría de las veces hay que hacer malabarismos con la vida particular, para que eso encaje. Es un trabajo que no pesa, que compensa y que duele mucho cuando alguien se aprovecha de él.

No sé por qué escribo. Cuando me lo han preguntado en alguna entrevista he tratado de decir algo coherente, algo que justifique mi pasión. Escribo porque me gusta, porque para mí es terapéutico, porque me hace sentir bien, porque lo he hecho desde siempre, porque me da la gana… Escribo porque a estas alturas del partido he aprendido a separar el grano de la paja, porque si una no sigue su deseo (no quiero ser redundante, pero aquí vendría bien eso de hacer lo que a una le da la real gana), hace las cosas por compromiso, si solo se está para cuando el otro quiere contar contigo y se deja para después lo propio, acaba llegando tarde.

No quiero enrollarme, solo quería contarte que he dicho adiós a estos últimos personajes, pero no te creas que tengo la mente en blanco. Estoy de duelo por ellos, pero los dejo ir. Me siento tan orgullosa de esta novela…, sin embargo, ya espera en mi imaginación otra aventura, otro romance que pide pista. Otra historia en la que los sentimientos y las pasiones son parte de la trama. Igual que su escenario: Barcelona. No es un secreto, me gusta ubicar a mis protagonistas en los mismos lugares por los que paso yo la mayoría de los días. Espero que cuando esté lista pueda mostrártela.

Así que seguiré con mis malabares, rascando tiempo al tiempo, creando escenas en mi cabeza para plasmarlas, quien sabe, en un texto. Soy una observadora de la vida y pretendo seguir en este mundo literario; ser escritora y no morir en el intento.

cor Nuria Rivera

Crónica de la III Feria Nacional de Novela Romántica. Biblioteca del Mar de Benicàssim 2018

 

IMG_1809Trataré de resumir mis 4 días en la III Feria Nacional de Novela Romántica de Benicàssim (28 de junio a 1 de julio). ¡¡¡¡Fantásticos!!!!

He pasado de una emoción a otra y todavía estoy con el subidón de los momentos compartidos. El encuentro con mis compañeras de editorial, con amigas, ha sido increíble. El cariño, el compañerismo, las risas, la complicidad… He archivado todo en esa nube donde se guardan los recuerdos. Las fotografías inmortalizan el instante, pero lo que hay detrás de ellas se queda en mi corazón.

No estábamos todas/os las/os que somos. Aquellas/os que no pudisteis venir, que sepáis, que estuvisteis en nuestro pensamiento y hasta creo que tomamos unas copas a vuestra salud.

Los días han pasado entre charlas, talleres, presentaciones de novelas, rutas, vasitos de “El ladrón de manzanas”, libros, firmas, saludos y conversaciones con otras escritoras a las que solo conocía de nombre o con blogueras, lectoras y clubs de lectura. También he disfrutado de paseos junto al mar y algún chapuzón en la piscina y… más charlas al acabar el día.

La compañía ha sido inmejorable (Muero de Amor!!!) y me traigo la sensación de que las amigas, las risas y el buen rollo es lo que se necesita para pasarlo bien. El entorno, la excusa para encontrarnos, ayuda;  las ganas de estar es lo que hace que todo sea fácil.

La Feria comenzó con una madrina de excepción: Sarah Lark, que nos habló de sus caballos, su última historia y el entorno de sus novelas.

Pudimos charlar, reir y compartir un rato divertido y emotivo con Lucia de Vicente en la presentación de su libro, ganador del VIII premido Vergara-RNR, Tras la estela de un sueño.

Hemos acompañado a Ana Álvarez en la presentación y firma de su libro ¿Solo amigos? y nos habló de los Figueroa. Juan Bolea la acompañó, pero Ana brilló con luz propia.

He ganado un premio: Me alcé con la copa de “presenta tu libro” de Penguin Random House. Estoy emocionada y feliz. Quiero agradecer a PRH, a Selecta, ese acto y su afecto en todo momento. Pero también quiero felicitar a mis compañeras por sus presentaciones y además darles las gracias por sus votos y sobre todo, por el gran cariño que me han mostrado🙂

La guinda del pastel estuvo con la presentación del sello SELECTA. Su puesta de largo ha sido hermosa e inicia un proyecto lleno de expectativas e ilusión.

Después, la despedida. Una cena en un entorno maravilloso junto a escritoras de otras editoriales, sorteos de libros y claro, más risas y más cariño.

Me doy cuenta de que quizás no se transmite en mis palabras lo bien que lo he pasado, la emoción que he sentido, las risas, hasta las lágrimas que no se me han escapado porque las he reprimido. Pero me he vuelto a casa un poco vacía por el adiós, y con ganas de más.
Así que solo me queda decir que #SoySelecta.

Pronto nos volveremos a encontrar. Temblará Madrid!  #somosselecta #megustaselecta

Dejo algunas de las imágenes que he recogido de estos días. No son todas, pero quizás las instantáneas te den una idea de cómo ha sido este evento.

fotos benicassim 2018 a blog

cor Nuria Rivera

III Feria Nacional de Novela Romántica. Biblioteca del Mar de Benicàssim

Del 28 de junio al 1 de julio tiene lugar la III Feria de novela romántica de Benicassim. YO ESTARÉ ALLÍ  junto a otras compañeras escritoras de editorial y sobre todo con muchas ganas e ilusión.

Esta Feria es un lugar de encuentro entre editoriales, escritoras, lectoras y todos aquellos/as que estén concernidos por la cultura y el amor a la novela romántica. Durante estos días los libros serán los protagonistas e inundarán la Biblioteca del Mar de Benicàssim. Lo mejorcito del panorama de la novela romántica estará representado por sus autoras.

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La magia del Mar Mediterráneo creará un entorno fantástico para este evento. Si eres amante de la novela romántica, no puedes perderte este encuentro. Te dejo el enlace a su página web para que entres y veas todo lo que tienen preparado.

http://www.feriadenovelaromantica.es/

Habrá muchas mesas y actos y podrás conocer a muchas autoras. Seremos tantas que no cabemos en el cartel. Si te pasas estaremos encantadas de conversar contigo y firmarte un ejemplar,  un marcapáginas o un posa vasos. emoji guiñoPodrás conocer a las principales autoras del género y toda la actualidad de la literatura romántica en el sentido más amplio del término.

¡Te espero!COR CON NR

COMUNICADO

admiracion2Con motivo de la entrada en vigor del nuevo Reglamento General de Protección de Datos, INFORMO a todos los seguidores del blog, sobre todo a aquellos que habían facilitado sus datos al suscribirse y seguían las publicaciones mediante correo electrónico, que dicha lista de suscriptores ha sido eliminada y no consta ningún dato almacenado en este blog. Por lo que este comunicado será el último post recibido por correo electrónico. Asimismo, animo a leer el apartado de AVISO LEGAL por cualquier duda o aclaración que se precise.

Lamento las molestias ocasionadas. A partir del 25 de mayo (fecha de entrada en vigor de la ley) para estar al corriente de lo publicado tendrás que entrar en el blog o seguirme en las redes sociales. Si en un futuro NURIARIVERAESCRITORA.COM se adecua a lo que prescribe la ley en cuanto a política de privacidad y cookies se publicará un formulario para suscribirse.

No quiero despedirme sin antes agradecerte seguirme en esta aventura y te pido que no te despistes mucho. Quizás más pronto que tarde puedo cubrir todos los requisitos.  Puedes seguir informado y encontrarme en Facebook, Twitter e Instagram.

¡¡¡Muchas gracias!!!

Anuncio: próximo lanzamiento.

Me emociona anuniciaros que el próximo 1 de junio saldrá  a la venta mi tercera novela: LA PASIÓN DORMIDA. Finalista del VIII Certamen de novela romántica Vergara-RNR y publicada de la mano de Selección – BdeBooks de Penguin Random House Grupo Editorial.

En breve os contaré más cositas de momento os dejo la portada y su sinopsis.

La pasion dormida - Nuria Rivera

Sinopsis.

Algunos encuentros dejan una huella imborrable.

Diego no puede creer que su novia lo plante en el altar sin explicación. Tras varios días de borrachera se va a Menorca a lamerse las heridas. Su hermano Javier y su amigo Sergio no lo dejan solo. No quiere nada con las mujeres. Para él cuanto más lejos, mejor. Hasta que ella se acercó.

Martina ve la oportunidad de su vida cuando su jefe le encarga la campaña publicitaria de un hotel en Menorca. Acompañada de Irene, su mejor amiga, vuela a la isla sin saber que su vida dará un giro de ciento ochenta grados.

Un mal comienzo une a Diego y Martina, aunque la amistad que surge entre sus amigos los obligará a mantenerse cerca. La atracción los atrapa e inician un romance apasionado, pero cuando él se va sin despedirse ella se siente traicionada.

Un año después la casualidad cruza sus caminos. No se han olvidado y la pasión dormida despierta. Sin embargo, el pasado también regresa para cambiarlo todo.

¿Será su amor tan fuerte como ellos creen?COR CON NR