Nueva novela: Tres días y una vida

Sinopsis

Un amor de verano a orillas del mediterráneo.6 Tres días y una vida

¿Son tres días suficientes para enamorarse?

Audrey López regresa a Menorca, donde vivía, por motivos laborales. Su mejor amiga y compañera se ha quedado en Barcelona y tendrá que enfrentarse sola a un pasado y una familia que quisiera olvidar. Pero que la confundan con una paparazzi la descoloca. Encontrarse con un loco que le grita, en una noche en la que se siente sola, es lo peor que le podía pasar.

Lucas Hart es un futbolista que está a punto de retirarse. No pasa por su mejor momento. Su cualidad más preciada está en baja forma y su virilidad comprometida por una disfunción sexual. Evita a las mujeres para no desvelar su secreto. Pero al saberse descubierto por una desconocida cree morir. Los programas sensacionalistas lo destrozarán. Tras el desconcierto del momento, la mujer que encuentra lo desarma por su normalidad.

Audrey y Lucas iniciaran una amistad que se convertirá en un amor de verano, corto y apasionado. Sin embargo, el momento de la despedida lo llenan de promesas de futuro. Promesas que Audrey no podrá cumplir. Cuando quiere hacerlo es demasiado tarde, su vida ha dado un giro de ciento ochenta grados y está expuesta a peligros y amenazas que ella misma desconoce.

Tres días y una vida es mi sexta novela. Su fecha de lanzamiento es el 16 de enero de 2020, pero ya está en preventa. Si quieres puedes reservarla en estos enlaces:

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arbol cor nadal

Un conde sin corazón. Fragmento

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Fragmento del momento en el que lady Rosemary y lord Richard Bellamy, conde de McEwan, se ven por primera vez.

Richard Bellamy vestía ropa de montar. Se quitó la chaqueta y la dejó sobre un sillón para salir al vergel. El aire era más puro que en el maldito Londres. Si no ponían remedio iban a morir todos contaminados en la ciudad más grande del mundo.  Cogió las riendas del caballo y lo acercó a la orilla. La visión de una joven que salía de entre los árboles, como si fuera una ninfa del bosque, llamó su atención. Retuvo al corcel para no hacer ruido y la contempló. La joven, con la vista buscó un lugar y tomó asiento en el suelo, junto al tronco de un abedul. Entre sus manos tenía lo que parecía un sobre, al que observaba con detenimiento. Estaba tan absorta que ni siquiera captó su presencia.

Su rostro estaba enmarcado por el dorado cabello, lo adivinó ondulado, aunque parecía estar sujeto con una cinta en la base de la nuca, pero con gracia lo colocó sobre su hombro y le cayó por el costado. Por sus ropas pensó que sería una doncella del pueblo.

De repente la vio rasgar el sobre y extraer un pequeño pliego. Todos sus gestos eran muy delicados, imaginó sus ojillos rápidos siguiendo las letras, quizás de un pretendiente, que le relataba palabras de amor. Pero su rostro cambió y el grito que salió de su garganta le hizo pensar que algo malo le decía el enamorado, porque se cubrió la cara con las manos y rompió a llorar.

Richard nunca se había sentido así, vulnerable, indeciso. Le dolió la pena de la muchacha. Quiso ir y decirle algo, consolarla de algún modo, pero no quería asustarla. La vio ponerse de pie, el papel cayó lánguido al suelo y, con extrañeza, observó cómo se deshacía del chal que la cubría y deslizaba la falda por sus piernas.

«¿Qué va a hacer?».

La camisola que la cubría era blanca y le llegaba por las pantorrillas. Se descalzó. Casi deseó que se quitara la prenda que le quedaba. Con asombró la vio caminar, directa al lago.

«¿Se va a dar un baño?».

Pero la triste expresión de su cara, las lágrimas que surcaban su bonita tez, le anunciaban que algo no marchaba bien. Caminaba hacia el agua y esta comenzó a cubrirla, esperó a que se lanzara a nado; sin embargo, la joven se deslizó erguida como si siguiera un camino imaginario. Perplejo se quedó quieto hasta que vio flotar el cabello, y después nada, solo la cinta del pelo sobre las aguas.

Esperó a que saliera, pero el tiempo le parecía que volaba y ella no emergía del lago.

«Por Dios, no puedo permitir que se ahogue esta loca».

Casi a la carrera se quitó las botas y se lanzó al líquido elemento. Le costó encontrarla. Se revolvía sobre sí misma y levantaba el lodazal del fondo. Por fin pudo agarrar una de sus manos y tiró hacía él con fuerza, pegándola a su cuerpo, hasta que la sacó a la superficie.

La imagen de la ninfa lo noqueó un segundo. Ella, abrazada a su cuello, trataba de coger aire para llevarlo a sus pulmones.

—¿Está loca, pretendía morirse?

La muchacha no podía hablar, tampoco soltarse, algo que le agradó y, sin permiso, rodeó su cintura para sentarla en su rodilla y así él poder mantenerse a flote con la otra mano.

—Yo… yo… me había enganchado.

La joven se retiró todo el pelo de la cara y sus ojos, entre marrones y verdes, lo miraron con intensidad. No supo qué decir, pero su instinto de hombre vio a la mujer que tenía entre sus brazos. Recorrió las gotas que surcaban su piel y bajaban por el cuello para seguir la línea del pecho. Un seno hermoso, redondo que quiso morder, subía y bajaba empujado por la respiración entrecortada de su dueña. Podía tocarlo si estiraba los dedos. El fino hilo de la prenda mojada los dejaba ver sin censura. Una aureola rosada, un pico erguido que lo llamaba. Su entrepierna se afectó al tener tan cerca la de la joven. Se obligó a mirarla al rostro, ella parecía tan abstraída como él, sus ojos estaban clavados en su cara. Se acercó y retiró de sus labios, como si un hilo invisible tirara de él. Aquella boca jugosa lo llamaba. Ella no retrocedió, ni se soltó de su cuello. Richard supo lo que miraba: un hombre; quizás no hermoso, pero sí atractivo, tan rubio como ella y de ojos claros que la miraban con deseo. Se contuvo para no besarla cuando ella acarició su torso como el que exploraba algo por primera vez y llevó los dedos a sus labios. Parecía en trance. Embrujado fue a chuparlos, pero la sangre en la yema de sus dedos lo preocupó.

—¡Está sangrando!

Richard fue testigo de cómo las palabras la trajeron al presente y se asustaba. Al ser consciente de su postura y cómo se le clareaba la ropa, se deshizo de su abrazo y se zambulló, llegó a la orilla a nado.

No había tenido casi tiempo a reaccionar. Cuando salió del agua, ella ya se había cubierto con sus ropas y corría en dirección a cualquier parte.

—Pero ¡¿qué te ha pasado?! —se preguntó molesto.

Se llevó las manos al pelo para escurrir el agua y se observó empapado. La camisa se había echado a perder y lanzó un hondo gemido. Al llevarse la mano al hombro, a donde tenía la herida del florete de lord Halkerton soltó una maldición. Era él quien sangraba.

—¡Perfecto! Ahora tendré que aguantar la bronca de Aldrich.

 

Si quieres seguir leyendo ves a: Novela Un conde sin corazón

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Entra en Me gusta leer (PRH) y descubre todos mis libros. Libros de Nuria Rivera

Quinta entrega de Minstrel Valley, una alumna que lucha por sus derechos

Desde el blog Resistencia Literaria. RESEÑA de Un conde sin corazón

Resistencia Literaria

En esta ocasión —estamos ya en la quinta entrega, cómo pasa el tiempo— en Un conde sin corazón de Nuria Rivera, tenemos a dos protagonistas que arrastran traumas familiares del pasado. Traumas bastante similares, por cierto. Tienen un primer encuentro dramático que hará que él (Richard Bellamy, conde de McEwan, de quién se dice que no tiene corazón) quede intrigado por la muchacha, lady Rose Lowell, y comience a sentir algo nuevo e inesperado. Desde ese primer momento entre ellos se produce una atracción que ninguno de los dos acaba de querer reconocer, pero que tampoco pueden evitar. Teniendo a un protagonista guapo y a una joven hermosa y ambos con gran personalidad, era inevitable que saltaran chispas entre ellos.51kQbzZxAXL

Nuevamente se trata el tema de la situación de la mujer en la época pero en esta ocasión afecta directamente a la protagonista. Concretamente habla de la problemática de los…

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Servicio de corrección de textos y estilo

Desde el blog de la autora Marta Lujan. Una buena corrección siempre enriquecerá la historia escrita

Yo... y mis historias

Sin duda, no hay nada tan maravilloso como ver la historia que ha salido de tu mente y de tu corazón publicada en un libro, con una hermosa portada y tu nombre en bonitas letras.

Para todos aquellos que escribimos, esto supone una meta que, hoy por hoy, es bastante alcanzable gracias a las numerosas plataformas de autopublicación que existen a disposición de los usuarios. Sin embargo, creo que el objetivo principal de cualquier autor no es solo publicar el libro, sino también, que se lea. ¿De qué sirve una historia maravillosa si no llega al público, si nadie la lee?

Que alguien lea nuestra novela es todo un reto, sobre todo teniendo en cuenta la gran oferta que hay en el mercado, pero no es imposible. Incluso, y aquí viene el “más difícil todavía”, podemos conseguir que lean nuestra segunda y nuestra tercera novela… ¿Cómo?

Bueno, ciertamente es una…

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Mis lecturas de septiembre

Lecturas de Marta Lujan (Christine Cross) desde su blog…

Yo... y mis historias

1. Esta noche mando yo: Daniel de la Peña

Debo decir que, aunque tiene romance, esta no es una historia romántica, sino una historia de amistades, de perdón, de cambios y de superación. ¡¡La he disfrutado de principio a fin!!

mando yoLa trama se va desarrollando con fluidez y bastante intensidad, sobre todo al inicio, a lo largo de una sola noche. El ritmo lo marca el encabezado de cada capítulo, en el que se nos indican las pulsaciones, el nivel de ansiedad, los likes de Instagram y la relación que la prota tiene en ese instante con los hombres, además de marcar la hora de la noche. Me ha parecido una forma muy original de introducir los capítulos.

A mi modo de ver, los protagonistas no son Ana y Salva -aunque sí lo sean de la historia de amor-; las verdaderas protagonistas de la historia son esas cinco chicas…

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Fragmento de Un conde sin corazón.

UCSCFragmento del momento en el que Rose y Richard de Un conde sin corazón son conscientes de quien es el otro.

…Con una calma entrenada en horas de clase se sentó en la banqueta y sus dedos empezaron a volar por las teclas blancas y negras. Era cierto, la música aplacaba los demonios del alma y pronto se sintió transportada a un lugar de su mente lleno de paz, pero de repente esta se vio turbada. Se sintió observada desde el umbral de la puerta, su corazón se agitó cuando sus ojos se posaron en la esbelta y viril figura de su desconocido que, con cara de asombro, la miraba con fijeza. Fue solo un segundo, pero equivocó una nota, el calor ganó espacio por su cuerpo y tuvo que hacer un gran esfuerzo por seguir la pieza sin que nada de su anatomía denotara que quería salir corriendo…

partitura de Chopin

… Richard ya se había acercado a la puerta de la sala azul, que permanecía abierta. La música, que se había filtrado por el aire, en una tierna melodía, le había atraído de la misma forma como podían hacer los encantamientos. Pero descubrir a su intérprete lo impactó. Se quedó petrificado en el umbral, con la vista clavada en aquel rostro tan distinto e igual al que tenía grabado en su mente.

De reojo vio a su amigo entrar en la sala y saludar a su tía. Está lo contempló a la espera de algún saludo, pero no podía responderle. No era capaz de separar sus pupilas de aquella mujercita que, sin querer, se había saltado una nota al sentirse observada. El nocturno opus 9, número 2 de Chopin era una de sus obras favoritas. Casi le dolió la tensión del choque de sus miradas. Que ella también se sintiera azorada por aquel encuentro le gustó más de lo que era capaz de confesarse. Por algún extraño mecanismo su corazón, ese que siempre pensó que no tenía, empezó a latir de una forma muy distinta y experimentó un sentimiento al que no le supo poner nombre.

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Y al terminar, por favor, déjame un comentario. Me ayudarás  a dar difusión y  a otros lectores a escoger esta lectura escribe tu opinióncor Nuria Rivera