Hoy conocemos a… Nuria Rivera

Hace unos días, en la página de Selecta (de Penguin Ramdon House), salió este texto que me pidió la editorial hace tiempo. Te lo traigo por si quieres conocerme un poco más como escritora.

Entrada original de Hoy conocemos a … Nuria Rivera en página de Selecta Selección BDB

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¡¡Hola!! Soy Nuria Rivera.
Detrás de este nombre hay una barcelonesa muy urbana, una psicóloga para quien escribir es terapéutico y una mujer que nunca pensó que la romántica le daría tanto.
Si tuviera que pensar, y concretar, cuándo empecé a escribir mi mente volaría a la escuela. Si me esfuerzo, la memoria se sitúa en una clase, un espacio, un profesor y un cuento. Le siguieron otros y con doce años escribí mi primera novela. Algunas veces uno cuenta en su haber con un maestro que inculca a sus alumnos una pasión, yo tuve uno de esos. A él, y a mi madre que fue la primera persona que vi con un libro en la mano, le debo este amor por la literatura y por escribir.
La escritura siempre me ha acompañado y me he servido de ella para expresar mis emociones y sentimientos. Lo hice de adolescente a través de la poesía, con pequeños relatos, con cuentos que acumulaba en una libreta de espirales y que leían muy poquitas personas.
Con el tiempo espacié esa pasión y me dediqué a estudiar. Me formé como psicóloga y como psicoanalista. Llegué a presidir una asociación psicoanalítica y dirigí su revista, obtuve un doctorado y he ocupado, y ocupo, gran parte de mi tiempo en esta profesión que adoro.
Pero el deseo por la escritura siempre ha estado ahí, como esa fuerza interior que nos empuja a hacer algo. Para atenuarlo, escribía cuentos que regalaba, en navidad, a mi familia y amigos, pero el deseo era insistente, no abandonaba y resolví ponerlo a circular. Un día decidí cambiar mis prioridades. Abandoné algunos proyectos profesionales y me matriculé en la Escuela de Escritura del Ateneo Barcelonés. Fue una de las mejores decisiones que he tomado, porque empecé a creer en mi sueño.
En el Ateneo estudié técnicas narrativas, conocí a otras personas que tenían las mismas inquietudes que yo. Me formé y aprendí el oficio de escribir. Y, sobre todo, me animé a salir del armario como autora. Allí nacieron algunas novelas a la par que preparaba el proyecto de fin de curso.
Escribí thriller y novela psicológica; piqué algunas puertas, participé en concursos, pero nadie respondió. Entonces empecé a trabajar en una novela sobre unas amigas con problemas de relación (esa novela aún está guardada en un cajón, virtual se entiende). Le siguió otra. Me sentí cómoda en el género romántico. Pero como no estaba muy segura me dio por leer lo que había en el mercado sobre novela romántica. Había sido una lectora que saltaba de un género a otro. Tuve que discriminar. Era la época de las Cincuenta sombras, de los vampiros, de los hombres dominantes y publicitaban por romántico lo que era erótica y al revés. Leí novelas buenas, regulares, mediocres y malas. De pronto me encontré escribiendo algo que me hubiera gustado leer: una novela que empoderara a la mujer, que levantara su autoestima, que le dijera: tú puedes, si no te gusta lo que tienes puedes cambiarlo. Por eso en mis novelas suelo situar mujeres fuertes, seguras, que pueden caerse, pero se levantan y creen en sí mismas; con conflictos psicológicos a los que se enfrentan y resuelven. Mujeres profesionales que suelo equiparar a los hombres. Si ellos tienen, ellas también. Y es que cuando escribo no puedo dejar encerrada en el armario a la psicóloga que vive en mí. Sus consejos, su saber, su manera de ver la vida se cuelan entre las líneas del texto, con un comentario o una frase dicha al descuido.
Un día descubrí la web de El rincón de la novela romántica y su concurso con Vergara y seleccioné una de las novelas que tenía y la envíe. Repetí con otra al año siguiente. Casi me había olvidado, tampoco esa vez estuve entre las finalistas, pero cuando recibí un mensaje en el que una editora, Lola Gude, me decía que estaban interesados en publicarme, tuve que leerlo varias veces. Por supuesto dije sí.
Un mundo nuevo se abrió ante mí. Me gusta pensar que la novela romántica me encontró. Me siento cómoda en ella porque puedo meter una trama se suspense, misterio y hasta un muerto. Y porque de lo que trata, igual que la psicología, es de sentimientos y emociones, de maneras de actuar, de decisiones que, equivocadas o no, conscientes o inconscientes, se tienen que asumir. Pero lo mejor que me ha dado la escritura, el género romántico, ha sido la gente que he conocido, las personas que se han cruzado en mi camino y sé que me acompañaran gran parte de mi viaje.
En mi profesión tardé mucho tiempo en autorizarme a llamarme psicoanalista, de hecho, siempre he preferido decirme psicóloga; sin embargo, muy pronto me sentí que era escritora. Justo el día en que El destino tiene otros planes se publicó, cambio mi vida. Porque ese título decía mucho de mí.
En la actualidad tengo cuatro novelas publicadas. El destino tiene otros planes, Algunas mentiras, La pasión dormida (finalista en el VIII Certamen El rincón de la novela romántica-Vergara en 2017) y No llores, princesa. He de sumar otra novela: Tu nombre en mis labios, una novela histórica (finalista en el IX Certamen de novela romántica de Vergara) y que próximamente verá la luz en eBook, y en papel, de la mano de Vergara. Otras publicaciones son dos relatos con los que he participado en dos de las Antologías de Selecta, la de Navidad 2018 y la de San Valentín 2019. Y entre mis proyectos más cercanos está el reto de la novela histórica, dentro de la romántica.
No sé que más podría contar. Tengo un marido estupendo que me apoya y anima a perseguir mis sueños. Mi vida se ha ajustado a la escritura, continuo con mi trabajo y mi tiempo libre, ese que le robo a la familia y a los amigos, se lo dedico a mis historias. Tengo la mente llena de proyectos, de historias, y espero que pronto se puedan hacer realidad.
Si quieres contactar conmigo puedes encontrarme en la página de autora de Me gusta Leer y en las redes sociales y si aún no has leído alguna de mis novelas te invito, desde aquí, a que lo hagas.
¡¡Un abrazo!!
Si quieres entrá y sígueme en mi página de autora en Facebook o Instagram
cor Nuria Rivera

Balance de un año de escritura

clock-3837039__340Se acaba el año y tengo ya el 2019 cargado de buenos propósitos. Sin embargo, antes de que suenen las campanadas quiero hacer una especie de balance de este que se acaba.

El 2018 nació para mí con sentimientos encontrados. Por un lado, estaba feliz porque mi segunda novela: Algunas mentiras se publicaba el día 5 de enero y, todavía, no me había recuperado de todas las emociones que me habían agitado el corazón, 6 meses atrás, al publicar por primera vez y entrar en la gran familia que es Selecta. Mi vida había virado hacia una nueva profesión (sin dejar de lado la que ya tenía) y yo me autorizaba a llamarme escritora. Me había formado mucho para estar satisfecha de mis escritos, para dominar las técnicas narrativas, las leyes de la escritura. Escribir ya no era solo una afición, sino algo muy serio a lo que consagraba mi tiempo libre, en detrimento de mi familia que llegó a entender y aceptar mis ausencias a reuniones y salidas.

Ese gran esfuerzo lo vi recompensado al quedar finalista con la novela: La pasión dormida en el certamen de Vergara-Rincón de la Novela Romántica 2017 y que se publicaría en junio de 2018.

Decía que el inicio del año tuvo para mí sentimientos ambivalentes y es que la vida es puñetera y, cuando no lo esperábamos, mi familia recibió un revés. Mi suegra nos dejó de madrugada, en silencio, sin hacer ruido. Su corazón se paró porque ya lo había dado todo. Y me queda la satisfacción de verla reír cuando le explicaba esta aventura de escribir y su curiosidad cuando le hablaba de las personas que había conocido.

El ecuador del año me trajo una nueva publicación. La pasión dormida vio la luz y asistí a la presentación de Selecta en la Feria de Novela Romántica en Benicàssim. Qué encuentro, qué entorno tan bonito frente al mar, qué bien lo pasé, cuánta gente conocí. Me quedo con las risas, y un montón de fotografías, además de la emoción por hacerme con el premio a la mejor presentación.

El verano llegó, y las vacaciones, y viajé por el sur a ciudades con las que me siento unida por la familia que tengo allí y también por la amistad que ha puesto en mi camino a algunas escritoras. Marion S. Lee fue una gran cicerone por su ciudad, Cádiz. Sin ella, estoy convencida, no hubiera visto ni la mitad de los lugares, turísticos y de tapeo. Que no solo de cultura se vive.

Septiembre trajo el encuentro de Selecta y fue un momento interesante de aprendizaje, de presentaciones de libros de compañeros de editorial, de risas con las amigas en el hotel de concentración. De mini ruta turística con Lucía de Vicente. Madrid tendrá siempre para mí el sabor de mi primer bocata de calamares y pisar la puerta del Sol.

Antes de acabar el año, en noviembre, tuvo lugar el fallo del IX Certamen Vergara y he tenido el gran honor de quedar finalista, con una novela histórica. Todo un reto para mí, ya que hice un cambio de registro. Finalista, se dice pronto, llegar a ese lugar ya es un premio y un privilegio; aunque no mentiré, me llevé un sabor agridulce porque por segunda vez me quedé a las puertas (junto a la gran Yolanda Díaz de Tuesta). No hay mucho triunfo para las segundas, solo me queda perseverar.

Y llego a este último día del año con la ilusión de que el próximo es como una hoja en blanco, en el que tengo algunas líneas escritas. En el primer trimestre se publicará mi cuarta novela: No llores, princesa. Un romance contemporáneo cuyo escenario es Barcelona, como siempre en mis historias, y en el que un encuentro causal será el motor de una romántica historia de amor entre una abogada y un cirujano. Entre Mar y Enric.

Y… hasta aquí puedo leer…

Tengo más proyectos: Otra novela que verá la luz a lo largo del nuevo año: Tres días y una vida, un romance con un punto de misterio e intriga. Y pretendo seguir escribiendo y pensando historias, como algún relato para las Antologías de relatos románticos que proyecta Selecta (por San Valentín y en verano) y en la que ya he tenido el honor de participar estas navidades con el escrito: Un encuentro inesperado por Navidad.

De todo este año que termina me quedo con los momentos bonitos con las amigas, con las risas compartidas, con la generosidad de ayudarnos. Me guardo el tiempo con mi familia, pequeños y grandes instantes alrededor de una mesa, con una copa de vino en la mano, una cerveza, una coca cola, un buen helado o una tarta de hojaldre y chocolate. Me guardo los paseos por la playa al atardecer, de la mano de mi marido. Me guardo las charlas recordando a aquellos que ya no están y nos lo dieron todo. A los que sigo echando de menos todos los días.

 Pero le tengo ganas al Nuevo Año, la de aventuras que me aguardan. Espero que 2019 me traiga otras sorpresas, cumpla otros deseos, quizás algunos sueños perseguidos vean la luz… Nunca se sabe qué pasa con los sueños, yo los persigo porque solo así pueden alcanzarse.

¡¡¡¡Feliz y Próspero 2019!!!!

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