Un libro por el día de Sant Jordi. 23 de abril 2019

Libro y rosas para el Dia internacional del libro. El 23 de abril en Barcelona, en Cataluña, se regalan rosas y libros por este día. Es una constumbre muy arraigada en la población catalana. Estoy convencida de que en más lugares de España, del mundo, en este día también hay una tradición alrededor de los libros.

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Aquí se cuenta en las escuelas la leyenda de Sant Jordi. Los niños saben que el caballero  salvó de las garras del dragón a la princesa y que, al atravesar su corazón con su espada, de la sangre que le salía del pecho, brotó una rosa. Sant Jordi regaló la rosa a la princesa en señal de su amor.

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Libro y rosas. No importa el género que te guste, la lectura es siempre una buena opción. Te lleva a otros mundos, vives otras vidas, otras hisotrias, aprendes, te haces más sabio.

Antes de irme te recomendaré mis libros. Novelas románticas en las que podrás pasear por Barcelona, vivir amores apasionados, con secundarios y temas que no te dejaran indiferente. Novelas con las que te entretendrás, que te dejarán un buen sabor de boca, novelas que cuando acabes de leer la primera —espero—, querrás ir a buscar otra de mis historias.

Feliz Día del libro! Feliz Sant Jordi!

Página de autora en Me Gusta Leer (Penguin Ramdon House Grupo Editorial)

Página de autora y eBooks en Amazon

Diseño sin título(8)cor Nuria Rivera

 

No llores, princesa

HEADER TWITTER NO LLORES, PRINCESA

 

No llores princesa - Nuria RiveraSinopsis

Dicen que de una boda siempre sale otra… y esto encontraremos en esta apasionante novela romántica de Nuria Rivera.

Mar y Enric no saben el efecto que producirá en ellos una noche de pasión inesperada. Cuando vuelven a encontrarse no podrán reprimir el deseo que sienten el uno por el otro.

Mar acude a la boda de su mejor amiga con el corazón roto. Necesita olvidar a Mat, que la ha engañado. Allí encuentra a Enric, un primo del novio, y pasan una apasionada noche de sexo. Pero Mat no está dispuesto a retirarse.

La casualidad hace que Mar y Enric se encuentren y sin darse cuenta se enamoraren. Sin embargo, las interferencias de sus exparejas sembrarán dudas en su relación y los pondrá a prueba. Los fantasmas de Mar se hacen realidad y su historia se repite. No puede soportarlo. Otra vez engañada, y con el sentimiento de humillación revoloteando a su alrededor, se marcha lejos para superar su dolor, olvidar a Enric y comenzar otra vida.

Pero el inmenso amor que sienten hará que descubran que no pueden vivir separados; sin embargo, tendrán que superar los obstáculos que otros se empeñan en poner en su camino, para distanciarlos, en su propio beneficio.

No llores, princesa (Amazon)

No llores, princesa (Google play)

QUOTE 7 NO LLORES, PRINCESAcor Nuria Rivera

Antología de Relatos Románticos San Valentín 2019. Varios autores.

51nlxc2iggl Hoy, 14 de febrero, San Valentín,  ha salido publicada esta Antología de Relatos que reune a más de 50 autoras y autores de la Editorial Selecta de Penguin Random House.

Entre ellos encontrarás el mío: AMOR BAJO UN PARAGUAS.

Son relatos cuyos protagonistas son secundarios de otras novelas del autor/a. Secundarios que quizás pasaron de puntillas por una novela o tuvieron un lugar destacado, pero que ahora tienen sus propia historia.

Lo más bonito de este libro es que es un REGALO de SELECTA para ti lector, lectora, por tu apoyo y confianza. Sí, su DESCARGA es GRATIS!

download-1915753_960_720DESCARGA GRATUITA ANTOLOGIA RELATOS ROMÁNTICOS SAN VALENTÍN

Nuestro deseo es que disfrutes de estos textos igual que nosotras/os hemos disfrutado con el proyecto y que hemos cuidado y trabajado, casi contra reloj, para que estuviera listo para ti, hoy; en el día mundial del amor y la amistad.

Puedes conseguirlo aquí, yo te indico el link de Amazon pero lo encontrarás en todas las plataformas digitales

#somosselecta #leeconpasión #relatosrománticossanvalentín

FELIZ SAN VALENTÍN. DISFRUTA DEL AMOR TODOS LOS DÍAS!!

cor Nuria Rivera

Santa y el pequeño Blai.

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Santa y el pequeño Blai. Con mis mejores deseos. Feliz Navidad!!

Aquel corredor, donde se aguardaban las noticias de familiares y amigos, era todo lo que un lugar de espera no debería de ser: desangelado, con paredes blancas y frías; en las que ni siquiera un cartel de silencio decoraba la sala. Ni una sola planta que con su colorido diera una pizca de alegría. Casi escondida, una máquina de supuestas delicias, con sus casilleros medio vacíos y unas sillas de plástico incómodas, que recorrían el prolongado pasillo, era todo el mobiliario del lugar.

Fuera de allí, la ciudad y los comercios vestían sus mejores galas para recibir los días navideños. Pero en la gélida estancia parecía que el tiempo se había congelado y solo la cadencia del tintineo de una campana se filtraba como el aire por las rendijas de las ventanas.

El pequeño Blai, con ojos curiosos, buscaba el origen de tan peculiar sonido. Quería levantarse, investigar quien osaba perturbar el silencio de tan respetable sitio, pero no se atrevía. Su madre, sentada junto a él, agarraba su mano con fuerza, mientras sollozaba en silencio; quizás en la creencia de que él no se daba cuenta.

Nadie le había explicado qué hacían allí, pero él lo sabía.  Hacía un buen rato que habían llegado la abuela y sus tíos; incluso uno que hacía tiempo que no veía, porque su papá y él se habían disgustado. Eso se lo había escuchado decir a la otra abuela, pero ella ya no estaba; aquel verano se había ido al cielo. Y la echaba tanto de menos. Con ella habría podido hablar de lo que ocurría. En sus recuerdos encontró una de sus últimas charlas: «Observa a tu alrededor y las cosas te dirán qué pasa». Y en eso estaba. Miraba las caras afectadas de sus familiares, que desde los asientos de enfrente los contemplaban, a él y a su compungida madre, con vistazos disimulados, con muecas lastimeras, con pena en sus labios. Por un momento quiso gritarles y pedirles que sonrieran. Su papá siempre le decía que no le gustaban las caras tristes.

La melodía pareció acercarse por el pasillo, como si cruzara a otro recinto y aprovechó el descuido de su madre que aflojó su agarre para buscar algo en su bolso. Liberándose se levantó con prisa y se separó unas pocas zancadas.

—¡Blai! —gritó esta, en un susurró cortante, a la vez que estrujaba un pañuelo entre los dedos—. No puedes marcharte.

—Solo quiero ver a Papá Noel, no he podio darle mi carta.

—Déjalo ir, está aquí mismo —señaló el tío, casi un desconocido. Él era pequeño la última vez que lo vio.

Corrió por el pasadizo en busca del tintineo y encontró un cruce de caminos. Agudizó el oído, giró a su izquierda y en pocos pasos encontró una pequeña sala. Sin embargo, un poco más allá, unas puertas acristaladas se abrieron y salieron dos mujeres apesadumbradas. No lo dudó y entró, su papá estaría allí dentro. Sorteó un mostrador muy grande, donde una chica miraba el móvil; la musiquilla de un villancico la distrajo de su presencia y él pudo revisar, uno por uno, los pequeños cubículos que se distribuían en la pieza. Encontró a su padre en el último y su estampa lo asustó. Dormía; sin embargo, algunos cables lo ataban a varias máquinas, incluso tenía un tubo que hacía mucho ruido. Así era imposible descansar. Se le acercó sin miedo. A pesar de todas aquellas cosas, parecía muy plácido. Tenía los brazos sobre las mantas y agarró su mano como cuando paseaban por el parque. De un impulso se subió al colchón e inclinado sobre su oído le susurró.

—Papá despierta, es Nochebuena y mañana Navidad. Nos esperan los regalos en casa y has de hacer que mamá deje de llorar. —Lo zarandeó un poco y susurró conteniendo la emoción. Él no lloraba, ya era mayor—. Despierta. No te puedes quedar aquí solo.

Le dio un beso en la mejilla y lo notó frío. Quiso arroparlo mejor, pero alguien lo interrumpió.

—¡Ey! No puedes estar aquí.

La joven del mostrador lo había descubierto. Sin mediar palabra, Blai se escabulló y salió corriendo. Se refugió en la sala que había visto antes.  Al cruzar la puerta observó que el sitio era más bonito que donde su madre y él esperaban; para su sorpresa estaba lleno de gente; le parecieron duendes por sus ropas verdes o batas blancas. Sentado en una butaca, Papá Noel sostenía un vaso que alguien le entregaba y, de la humeante taza, salió un aroma que le recordó al chocolate caliente que los domingos desayunaba.

—¡Eh, Santa! —oyó llamar a alguien—. Quizás el crío no tuvo tiempo a entregar su carta.

—¿Qué haces aquí, pequeño? —preguntó el hombre orondo de barba blanca.

Al instante varios pares de ojos lo contemplaron; algunos con sonrisas en sus rostros, otros con censura en sus caras, pero nadie le dijo nada. Por unos segundos sus pupilas se clavaron en los iris azul cielo del hombre vestido de rojo que, tras un sorbo, había abandonado la bebida caliente sobre una mesa. Su mirada era tan clara como las aguas cristalinas del mar al que su padre lo llevaba. Si no fuera imposible hubiese dicho que le brillaban y sintió que el nudo que había en su pecho se aflojaba.

Un poco nervioso, sacó un papel arrugado de su bolsillo y miró al hombre con vacilación y duda; no sabía si entregarle aquel pliego que atesoraba y había escrito con prisa en el reverso de una propaganda. Blai, a pesar de la valentía de sus siete años, sabía que su letra no era bonita, ni que así se hacían las cosas. Quizás su padre se enfadaba. Lo habían esperado tanto tiempo en los grandes almacenes que cuando su madre recibió aquella llamada, que la puso tan nerviosa, tiró de su mano y no pudo entregar su lista de deseos. Sin embargo, ya no quería nada de aquello: Ni el barco de piratas, ni el camión de los cars. Ni siquiera aquel ridículo traje de Spiderman o el guante que lanzaba telarañas. Solo quería que su papá despertara.

La mano enguantada que lo invitaba a acercarse le dio el coraje que le faltaba y al llegar junto al hombre, con un rápido movimiento, este lo agarró por la cintura y lo sentó en su regazo.

—¿Qué te preocupa jovencito?

—No he podido dejar mi carta…

—Pero eso no es problema —señaló una simpática mujer que llevaba un gorro verde—. Puedes decírselo al oído a Santa.

 De pronto toda la gente que allí se congregaba dejó lo que hacía, un extraño pitido sonaba en algún lugar y como si fuese la sirena de su colegio, que anunciaba el fin del recreo, aquellas personas se marcharon apresuradas.

El viejo de barba blanca no se inmutó y le dijo que le explicara qué le pasaba. Blai sabía que tenía poco tiempo. Santa tenía que marcharse a repartir regalos, pero él no iba a entretenerlo mucho, solo pediría un único deseo.  Le contó al oído lo que sabía, no quería que viera que una lágrima le caía por la mejilla al acordarse de su papá. Un señor con un coche lo había atropellado, tenía un fuerte golpe en la cabeza y algunas costillas rotas; sin embargo, a pesar de los cables y el tubo que había visto, lo que más lo asustaba era que no pudiera despertar. Santa asintió con la cabeza, él le entregó el papel arrugado y, como si recordara algo, se bajó de sus rodillas y salió disparado. Su madre lo estaría buscando.

No se había equivocado. Al final del pasillo la divisó, parecía alterada. Se arrodilló para recibirlo y se le abrazó asustada.

—¿Dónde te habías metido? Nos han llamado. Eres tan pequeño aún, pero papá… papá ha despertado.

—¡Mamá… que ya soy grande!

El tintineo de una campana se acercó hasta ellos. Blai vio pasar a Papá Noel que, sin detenerse, siguió su camino con su inseparable saco al hombro. Entonces lo vio, un papel le caía al suelo y corrió hasta él. Al recogerlo lo reconoció: era su carta arrugada.

—¡Eh! —gritó sin saber qué decirle a Santa.

Sus miradas se cruzaron y de nuevo aquel brillo en sus ojos, azul claro, lo sobrecogió.  El hombre levantó una mano, como si fuera un soldado y saludara con dos dedos, le guiñó un ojo y con una gran sonrisa se despidió, a la vez que hacía sonar su campana.

—¡Ho-Ho-Ho… Feliz Navidad!

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Nota de la autora: Este cuento está inscrito en Safe Creative bajo el  Código de registro: 1812169348232

 

EL TREN. Cuento de Navidad.

IMG_0019La estación estaba abarrotada de gente que arrastraba pequeñas maletas. En sus caras se reflejaba la emoción contenida y las ganas de alejarse del trabajo y la rutina por unos días, para escapar a otras estancias o impregnarse del calor familiar y el cariño que alrededor de una mesa, vestida para la ocasión y bien surtida, podía circular.

Un fuerte silbido anunció la inminente salida.

Todos corrían, menos un joven de rictus serio y pesaroso. Sus hombros parecían acumular el cansancio de toda una vida. Al entrar al vagón tropezó con un padre y un hijo que se abrazaban con el amor que ha sido cincelado con los años, sin fisuras, sin rencores. Sin querer, se fijó en el pequeño objeto que el joven retenía en su mano y apartó de su mente un recuerdo de infancia que lo sobresaltó. Guardó su equipaje, se acomodó en su asiento y evitó cruzar su mirada con los otros ocupantes del compartimento. Todavía no había salido y ya se arrepentía de aquel viaje. Buscó en sus bolsillos la carta que en un arrebato le hizo pensar, que esta vez, todo sería diferente. La releyó de nuevo. Aunque ya sabía lo que decía. “No dejes que el tiempo alargue esta distancia que nos separa”. Trató de congraciarse con la decisión tomada y se entretuvo en observar, cómo detrás de la ventana, el paisaje cambiaba de perfil y color. El blanco de las montañas nevadas se dejaba adivinar y se le antojó que el frío se había adueñado del valle a la vez que de su corazón.

Frente a él, una madre amamantaba a su hijo ante la mirada embelesada de su esposo que no perdía detalle y jugueteaba con las manitas del niño que se enredaban en el cabello de la mujer. Se dejó arrastrar por la nostalgia de otro tiempo y con la cabeza apoyada en el cristal se imaginó años atrás cuando regresar era motivo de alegría e ilusión. Cuando la culpa no anidaba en su pecho.

 Adormilado, fue testigo de cómo la niebla invadía el valle y fue engullendo en sus fauces grises los árboles que con más frecuencia mostraban sus copas blancas. La espesura lo invadió todo y le pareció flotar en una autopista hacia el cielo.

Lo sobresaltó el silbato del tren y supuso que cruzaban el puente que conectaba las montañas. Ya se acercaba a casa. Pero aquel sonido le pareció distinto, como un eco extraño. Miró hacia su asiento contiguo. Un niño, con un trenecito en sus manos, jugaba a su lado. La madre le dedicó una mirada apurada y le pidió al niño que no lo molestara, mientras que el padre desplegaba un diario, como si no fuera con él, y escondido tras las hojas le guiñaba un ojo al hijo. Buscó con la mirada al bebé, pero no había señales de él. Ofuscado no pudo evitar preguntar y el niño muy envalentonado le dijo que él no era un bebé, ya tenía cinco años.

Sin deseos de preguntar de nuevo, volvió a adormilarse. Imaginó un reencuentro y deseó ser como aquel joven abrazado por su padre en la estación, como ese niño al que su padre miraba con ojos llenos de amor. Deseó poder escribir de nuevo su historia, lejos de enfados y recelos, lejos de un orgullo tonto que lo había separado de su familia.

Se perdió en sus pensamientos, pero no quería dormirse y decidió que le vendría bien estirar las piernas. Se levantó y se dirigió al vagón restaurante, donde un camarero con ojos cansados, le sirvió un chocolate caliente. Regresó a su compartimento y por el pasillo se cruzó con un joven que caminaba con prisas. Encontró el lugar vacío, el trenecito estaba olvidado en su asiento y lo cogió. Jugó con él entre sus manos y observó que era una pieza antigua, casi de coleccionista.

El silbato volvió a sorprenderle. En vano esperó a la familia y supuso que habrían bajado en la estación anterior a la suya. Recostado en el sillón, cerró los ojos, no sabía cómo iba a enfrentarse a los suyos. ¿Qué podía decirles después de tanto tiempo?

El tren entró en la estación y la niebla decidió dar una tregua. Al mirar por la ventana vio un cielo claro y soleado. Los primeros pasajeros ya habían descendido. La visión de la alegría en sus caras, lo conmovió. Se abrazaban a sus seres queridos y las risas dibujaban sus rostros de paz interior.

Cogió su equipaje con desgana, nadie habría venido a recogerlo y le quedaba un buen camino hasta la casa familiar. No supo qué hacer con el trenecito que había encontrado, pero lo atesoró en su mano como si la fuerza que necesitaba para descender del vagón emanara de aquella pieza.

Por un instante se sintió perdido en el andén. La algarabía iba muriendo a medida que la gente se alejaba hasta la salida de la estación. Cabizbajo emprendió el camino hacia ella, cuando una voz grave lo sobresaltó. Frenó sus pasos ante el dueño de aquel llamado. Se vio envuelto de pronto por unos brazos que lo sostenían con fuerza y no pudo evitar dejarse caer en ellos. El hielo de su pecho se deshizo ante aquel calor. Al separarse, con el único asidero del trenecito en su mano, observó a un hombre lloroso que lo miraba emocionado.

─Veo que conservas el tren de cuando eras niño.

Supo entonces que en ocasiones las palabras que más desea uno escuchar son esas que no hace falta que se digan, porque un abrazo es lo único que se necesita para cerrar las heridas del corazón.

La melodía de un viejo villancico, en las voces de unos niños, resonaba en la estación dando la bienvenida al viajero. Una sincera sonrisa se dibujó en su rostro y con voz emocionada y enternecida saludó:

—¡Feliz Navidad!

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*El tren forma parte de una antología de cuentos registrado en Safe Creative con el Código de registro: 1712155105378

 

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Lectura recomendada: La sombra de Erin de Adriana Rubens.

513axTLew1LNo tuve dudas al elegir este libro; solo el nombre de la autora me bastó para saber que sería una gran novela. Y no me ha defraudado. La sombra de Erin me ha gustado mucho. No, me ha encantado, maravillado y fascinado. No conocía la mitología celta, pero el prólogo me atrapó de tal manera que quedé enganchada a la narración y eso que todavía no sabía que me iba a encontrar con mucha más magia.

Sobre la novela os cuento que hay una apasionada historia de amor. Que Elatha está para mojar pan, que tiene una parte oscura, pero también unos sentimientos firmes e inquebrantables hacia la mujer que ama y Diana es de esas mujeres fuertes que no se deja amedrentar por nadie y menos por Elatha, por muy dios que sea.

Decía que hay una apasionada historia de amor, pero hay mucho más. Hay misterio, intriga, recelos amenazas, dudas, amistad, traiciones, amor. ¿He dicho que hay pasión? Hay fantasía, dioses que aparecen de la nada, guerreros que se baten en luchas enfurecidas, humor, cuervos, castillos, magia. Mucha magia, no solo en la historia sino también en las palabras de la autora. Su narración es impecable.

La novela es la primera parte de una trilogía, pero Adriana la cierra no solo con un epílogo, sino con tres. No deja ningún fleco suelto y, además, nos abre las puertas para el segundo libro

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Felicito a la autora por esta novela tan fascinante en la que ha sabido combinar las leyendas celtas y la mitología con su buen hacer como escritora. Si ya me gustaba en sus otros géneros (contemporáneo o histórico) con esta novela de fantasía creo que se ha superado.

Recomiendo La sombra de Erin no solo porque es una historia preciosa y lo bien escrita y documentada que está; sino porque sus descripciones te transportan a esa isla Esmeralda que es Irlanda, puedes ver los paisajes, oler la tierra, sentir la brisa en la cara como si fueses tú la que circula en bicicleta. Y, si cierras los ojos, también puedes ver a un dios fomoriano, de una belleza sobrecogedora,  tumbado sobre una roca, relajado,  mientras su cuerpo se seca tras unas brazadas en las heladas aguas de un lago.

cor Nuria Rivera

Lecturas de verano

Mi lista de libros pendientes es enorme y, confieso que apenas tengo tiempo para la lectura; sin embargo, aunque lenta, este verano he compaginado leer algunas novelas con la escritura. Ahora que las recopilo, me doy cuenta de que no he leído tan poco como creía. He tratado de escribir una breve opinión de algunas; sin embargo, otras se me han quedado en el tintero. Espero hacerlo en breve. A continuación, te recomiendo algunas de esas lecturas cinco estrellas. Como verás la mayoría son de compañeras de editorial: Selecta de Penguin Random House. Y es que yo también  #SoySelecta #leeconpasión

Si no las conoces quizás te animes a hacerlo.

¡Buena lectura!

LECTURAS

QUEDATE EN MI VIDA de MARIA FERRER PAYERAS

Leer este libro te conciencia de cosas que no sueles pensar porque tu vida es otra. Me ha gustado la evolución de Maria Ferrer, que siempre escribe desde el corazón, por la valentía en esta historia. Con pluma ágil, la autora no solo hace pensar, también entretiene; la novela es ligera, sin artíficos que confundan y al final hace que sonrías con algunas ocurrencias. Su tema no es frecuente en romántica (quizás sí el amor interracial, pero no el de clases sociales tan distantes). Una pareja muy diferente, sí, y opuesta en sus orígenes que sabe encontrar lo que los une, el amor. Esta historia te hace creer que si ellos pueden tú también. Porque en el fondo, las personas no somos tan distintas. Queremos amar y que nos amen.

TENIA QUE SER YO de CHRIS DE WIT

Novela entrañable y dulce. Con un personaje masculino que te hace soñar y una protagonista que decide que la vida hay que vivirla y se lanza a la aventura, aunque su carácter alocado le haga pasar algún mal rato por las decisiones que toma. Los personajes están muy bien descritos y casi puedes verlos, sentirlos, como si fueran reales y te los pudieras encontrar en el bar de la esquina. Decir que es entrañable es quedarme corta, porque hay mucho de la autora en sus palabras, está su entusiasmo por la vida y su espiritualismo. Ha sabido construir una historia de amor y conflicto existencial que, aunque creas que no llegará a buen termino, sabes que al final triunfará el amor. Porque ese amor de los protagonistas se puede palpar. Me encanta como describe los escenarios y los lugares. Después de leer sobre sus guerreros silverwakers y sus guardianas, sus novelas paranormales, esta lectura me ha resultado ágil y fácil de seguir. La recomiendo, es adorable y te hace pasar un rato muy entretenido.

PROMETI DESTRUIRTE AMOR de RAQUEL MINGO.

Tener entre manos una novela de Raquel es saber, de ante mano, que será intensa, porque ella escribe así. Sin dobleces, pero ¡caray! Prometí destruirte amor me ha dejado algunos días noqueada. Algunas escenas impactan bastante, sobre todo por su violencia, no por la agresividad de lo que se narra; sino por ese acto social que eligen algunas personas para marcar su poder. Esta novela no solo es intensa, es fuerte, brutal a veces, apasionada otras. Tierna, aventurera, delicada, soñadora, vengativa. Con protagonistas tocados por la vida y dispuestos a luchar por lo que quieren. Hay de todo en esta historia que recuerda a las novelas románticas de otros tiempos, de señores feudales, de reinos perdidos… Parece que no acaba y tiene giros que te llevan de adelante a atrás para entender el porqué de las acciones, de los pensamientos, de la conducta y la psicología de los personajes protagonistas. Los secundarios, algunos, te atrapan y quieres saber más. Un libro que no te deja indiferente y luego, al cerrarlo, descubres que no te olvidas de él, así, rapidito. Los personajes se han quedado contigo. Recomiendo el libro por la imaginación de su autora al describir unos reinos ensoñados, porque estoy segura de que no fue fácil escribir esta historia y porque el resultado es una novela valiente.

UNA NOCHE EN EL TÁMESIS de DÍAZ DE TUESTA

Díaz de Tuesta nunca defrauda. Leí las otras partes de la serie y me gustaron. Cada una tiene su encanto y se encajan unas con otras; es decir que datos que se apuntan en la primera se desvelan en las siguientes. Es una novela que entretiene y te hace pasar un buen rato. La trama está elaborada, es interesante y la intriga te mantiene enganchada. Hay amor y aventura con una ambientación histórica cuidada. Una noche en el Támesis, me tuvo atrapada hasta que llegué al final. Empieza con un cazador cazado. Cada uno de los protagonistas tiene sus intereses para ese paseo en barca por la noche. Para mí hay como dos partes en el libro. La primera, la historia romántica que crece a medida que avanza; la segunda, el suspense de qué pasó con Minerva y la revelación de la intriga. Se muestra la vida de los otros protagonistas de la serie, de cómo les va y lo enamorados que siguen. El epílogo se me hizo corto (quizás es que no deseaba que acabara la historia), quería saber más de los personajes, de todos. No sé si la autora ya está pensando en “otro paseo” para el resto de personajes femeninos… Podría ser… es una idea. Recomiendo Una noche en el Támesis (y si no conocéis la mañana y la tarde, también) es una de esas novelas que no abandonas, aunque cierres el e-book.

RIVALES DE DÍA AMANTES D ENOCHE de NIEVES HIDALGO

El encuentro de los personajes protagonistas es hilarante: una que llega, otro que se va de… Ni ella espera a un tutor así; ni él una pupila tan… formada que lo saca de sus casillas. Dos que no se esperan es lo que desencadena una trama de desencuentros, de rivalidad, de encuentros y de amor. Una mujer fuerte, en una época en que las mujeres no debían serlo. Un caballero que sufre lo suyo para serlo, para no caer en la tentación, para seguir los patrones sociales.  Unos diálogos hilarantes y mordaces y mucha química. Los elementos del misterio: Una joya y un drama: la infancia, que en aquella época debía de ser muy duro. Nieves hilvana todas esas cosas con una pluma ágil, entretenida, excepcional. Con sus historias siempre se aprende algo y nunca defrauda. Es una apuesta segura para disfrutar de una buena novela.

LADY ARIANA de NIEVES HIDALGO

Nieves Hidalgo nunca defrauda. Lo que más me gusta de esta autora es cómo inserta sus novelas en un pedacito de nuestra Historia y cómo conjuga la aventura, el romance y la intriga haciendo que parezca fácil y asegurando una buena y entretenida novela. La promesa a un amigo da pie a la trama. Dos personajes protagonistas que se ven unidos por el deseo de un viejo, pero que piensan librarse uno del otro con un rápido divorcio. Sin embargo, no cuentan con que nazca entre ellos una bonita historia de amor. Diálogos bien construidos y una trama que engancha. No he necesitado más para pasar un buen rato.

Y A TI TE PROMETO LA LUNA de MARION SLEE

¡Ay, Jake! Qué personaje tan bien descrito, tan bonito de corazón, tan sincero con él mismo, tan… tan… Charlotte también está muy bien definida, pero si puedo elegir me pido un Jake. Bromas aparte, he de decir que esta novela me cautivó. Me duró más tiempo del que esperaba porque el tiempo que tenía para la lectura era limitado, pero la he saboreado con ganas. Sabía que sus personajes se extrapolaban de las otras novelas de la autora: Jake, amigo de Paige, protagonista de Sueña conmigo y Charlotte inquilina del edificio de Frank, protagonista de Hasta que tú llegaste. La casualidad está presente en este libro de una manera muy casual, pero es la que desencadena la historia. Marion escribe de forma directa, describe los escenarios como si los conociera y me ha sorprendido mucho su labor de documentación. Muy buena. También me ha maravillado lo bien hilada que está la historia e insertada en los tiempos y las acciones con su antecesora: Hasta que tú llegaste. Sin duda un gran trabajo por parte de la autora que no deja nada al azar, ni flecos sueltos. Los personajes secundarios están muy bien descritos, ¡si hasta puedo ver a Stella! Y Tim, ese adolescente, casi un desconocido para su madre, que actúa y siente movido por la falta; un encanto. Ellos son los secundarios que más me han atrapado. Bueno… punto y aparte es Amanda, qué dulzura. La historia es una novela romántica, bonita y muy tierna. Con un amor profundo y sincero que se ve condicionado por la vida, aunque sabes que al final triunfará, la autora te hace sufrir un poquito. Las situaciones son muy reales y tiene personajes entrañables que te llevarías a casa. Una lectura muy entretenida, que engancha en sus primeras páginas y te hace pasar muy buen rato.

UN LORD CON WIFI de ISABEL JENNER

Leer a Isabel Jenner en esta serie “Tecléame un te quiero” es saber que entras en una historia que se aleja de lo establecido, pero una vez que aceptas y entras en sus licencias literarias, en su mundo fantástico, no deja de ser una novela con su fondo histórico muy documentado y el uso de la tecnología que la autora acomoda con gran ingenio y te demuestra que es una gran conocedora de todos esos artilugios de los que habla. Sobre la novela solo tengo palabras de entusiasmo. Me ha encantado. Quizás este cuarto libro es el que más me ha cautivado de la serie. ¿Por qué? No lo sé, quizás es por su ambientación. La trama que mueve la historia está hilvanada de una manera ágil y no necesitas más personajes para entender; aunque a mi parecer se resuelve muy pronto la trama de la tía y el abuelo. Un lord con wifi te hace reír por sus diálogos y te hace soñar con ese irlandés de pelo rojo, enamorado de una dama misteriosa. Las contraseñas para el wifi me han levantado más de una sonrisa y el pug, genial su dibujo. No he tenido ninguna dificultad en poder leer todos esos wasaps que dan más viveza y realismo a la novela.  Una buena lectura, entretenida y ágil, para un verano caluroso.

Puedes encontrarlas en http://www.megustaleer.com y en todas las plataformas digitales.

cor Nuria Rivera

 

Recomiendo leer: Isabel Jenner y Begoña Gambín.

LA GEEK Y EL HIGHLANDER  (serie Tecléame Te quiero 1) de Isabel Jenner

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Un apuesto highlander entrenado solo para la batalla… Una tímida joven experta en ordenadores… ¡Y unos juegos de las Tierras Altas repletos de tecnología en plena Escocia del siglo XVIII!

El verano ha llegado al norte de Escocia. En un año más tendrán lugar los juegos de las Tierras Altas, donde los hombres del clan MacLaine probarán su destreza y su coraje, y en los que Duncan MacLaine siempre ha resultado vencedor. Sin embargo, una novedad en las pruebas hará que el diestro guerrero tema sufrir una deshonrosa derrota frente a sus oponentes. Se han introducido competiciones de realidad virtual e informática, y Duncan solo sabe de espadas y duro entrenamiento físico.

La aparición de una extraña muchacha, Dallas Sterling, dará un nuevo giro a la vida del highlander, puesto que la joven está dispuesta a enseñarle sus amplios conocimientos tecnológicos a cambio de un pequeño favor…

Lo que Dallas desconoce es que, pocoa poco, irá conquistando a Duncan hasta que lo más importante para él en esos juegos sea ganar su corazón.

Nota de la autora: Todas las novelas de la serie «Tecléame te quiero» pueden leerse y disfrutarse de forma independiente.

Comentario:

La geek y el highlander es una novela diferente y especial. La autora te hace entrar en situación a través de la introducción; luego, ya en la línea seis del primer capítulo te suelta algo así como ordenadores de sobremesa y sin darte cuenta entras en la historia y aceptas todas sus licencias. Aunque, he de decir, que descoloca un poco cuando en tu mente estás en un lugar bucólico con ese pedazo de highlander y le suena el móvil. Algunas escenas y sus imágenes me han sacado más de una sonrisa y carcajada. Es una novela muy bien escrita y documentada, con unos personajes encantadores (de esos que si pudieras te llevabas a casa). Duncan es un encanto de hombre, a pesar de su rudeza de guerrero tiene un corazón muy tierno y es capaz de ver en Dallas algo que los demás no han visto. La historia de Dallas y Duncan es muy bonita y romántica. Solo tengo palabras positivas para este libro y lo aconsejo mucho porque su lectura es ágil, fresca, animada y entretenida. Yo he tardado tres ratos en leerla y no podía parar de hacerlo, estaba intrigadísima. Necesitaba saber si la misión que tienen desde el inicio se cumplía y qué iba a pasar. Es el primer libro de una trilogía, pero que puede leerse de forma independiente. Además, Isabel Jenner nos pone los dientes largos y nos muestra una pequeña pincelada del siguiente. Felicidades Isabel.

Ya está disponible en plaformas digitales Enlazados (Serie Tecléame Te quiero 2). Promete mucho!!

EL DILEMA DE ELSA de Begoña Gambín

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Si te atreves a conocer la historia de Elsa y Adam experimentarás una amalgama de sentimientos que no te dejarán impasible.

Cuando Elsa descubrió que su novio la engañaba con una amiga y decidió irse a trabajar a Inglaterra, no contaba con que iba a convertirse en el objeto de obsesión del propietario y cirujano jefe del hospital que la había contratado.

Adam lleva dos años vengando la infidelidad de su ex en todas las mujeres, pero algo se remueve dentro de él ante la visión de la nueva enfermera y no puede evitar que le provoque un torbellino de emociones.

Anímate a descubrir la historia de Elsa y Adam.

¿Quieres celos? Los tienes, por supuesto.
¿Deseo? Quizá demasiado.
¿Pasión? De la que quema.
¿Odio? Unas gotitas, para que no envenene demasiado.
¿Humor? Un montón.
¿También quieres algún secretillo? ¡Concedido!
¿Desconfianza? La hay.
¿Amistad? De la mejor.
¿Decepción? ¡Qué le vamos a hacer!
¿Amor? ¡Cómo iba a faltar el amor!

Comentario:

La lectura de El dilema de Elsa me ha llevado, como dice la autora, a una montaña rusa de emociones. La historia nos muestra a dos personas que se encuentran y cada uno tiene en su haber un desengaño por lo que esto marcará la interacción que establecen.

Elsa es una mujer que quiere sobreponerse a lo que le ha ocurrido, toma decisiones importantes para salir de su malestar y lo consigue, por una parte, a la entrega hacia su trabajo de enfermera, pero también con tesón y la confianza que va recuperando. Sin embargo, en esa nueva vida que inicia, se cruza con el Dr. White que la desconcierta.

Adam, el Dr. White, es un hombre atormentado por un pasado que le ha hecho modificar sus creencias hacia las mujeres y que no se permite olvidar. Cree que todas las mujeres están cortadas por el mismo patrón. Sin embargo, el encuentro con una de sus enfermeras lo desestabiliza. La pasión y deseo que le despierta se ve truncado con la resistencia que él levanta. Su comportamiento con ella es ambivalente lo que confunde a la enfermera.

Es una novela contada en tercera persona con un narrador focalizado en el personaje que se mete en sus pensamientos más íntimos y nos muestra el porqué de los comportamientos de cada uno. Hay amor, celos, pasión, momentos tiernos y divertidos. Es una novela en la que te alegras por las decisiones y te hace enfadar casi por el mismo motivo. Que cuando crees que va por un sitio te sorprende con un giro. Me ha gustado mucho la relación de amistad con Paula, esa amiga que todos quisiéramos tener, y después con Lorena. Ese decir sin decir para que el lector llegue a sus conclusiones hasta que nos lo muestra.

Si tuviera que poner un “pero…”, diría que en algunos momentos me parecía estar leyendo una novela de época, como esas de regencia, no un romance actual, por la construcción y descripción de algunas escenas y por como el personaje femenino se deja llevar por lo que siente y acata lo que quizás no desea, pero acepta movida por el amor que siente. Adam, por su lado, se muestra duro, distante y antipático al inicio, pero se va cociendo en su propio caldo hasta que ha de aceptar sus verdaderos sentimientos.

El dilema de Elsa me ha gustado y lo recomiendo. Es de esas novelas en la que se ve cómo el amor salva a las personas y las hace mejores.

 

¿Por qué leer novela romántica?

pixabay cor papel address-book-2152429__340En todas las disciplinas, como en las familias, existe la hermana/o pobre. Esos parientes que no han sido agraciados con la fortuna, belleza, gracia y demás dones que la sociedad entiende como bien.

En medicina, esa hermana pobre son todos esos malestares que dan poco rédito a las farmacéuticas y se investigan poco, por lo que sus tratamientos aparte de difíciles se hacen costosos para sus afectados. Pero en ese cajón de sastre también se encuentran la psiquiatría (por lo menos hace años) y la psicológica. Hay quien sigue pensando que somos puros charlatanes. Una vez una mujer me extendió su mano y me preguntó cómo la veía… En fin, quiero pensar que eso era por la ignorancia. Estaréis pensando (valga la redundancia) que la psiquiatría tiene un excesivo gasto farmacéutico por lo menos a las arcas de la Seguridad social, pues sí. Se investiga mucho y cada año salen nuevos fármacos, más milagrosos que los anteriores, para la depresión y ansiedad (hay que satisfacer la excesiva demanda). Sin embargo, a la enfermedad mental (como a la vejez) no se la quiere demasiado, es desagradable, no queremos verla. Quizás, sin querer proyectamos que quizás algún día estemos ahí… Bueno, interesante, pero este no es el tema.

En la literatura la hermana pobre es la novela romántica. Si escribes novela romántica siempre hay alguien que se atreve a soltarte: “No es verdadera literatura”. Ah, ¿no?

En el DEL (Diccionario Español de la Lengua- RAE, Real Academia Española) en su edición del tricentenario y actualizada en 2017 se define el concepto Literatura de la siguiente manera:

Del lat. litteratūra

  1. f. Arte de la expresión verbal.
  2. f. Conjunto de las producciones literarias de una nación, de una época o de un género. La literatura griega. La literatura del siglo XVI.
  3. f. Conjunto de las obras que versan sobre una determinada materia. Literatura médica, jurídica.
  4. f. Conjunto de conocimientos sobre literatura. Sabe mucha literatura.
  5. f. Tratado en que se exponen conocimientos sobre literatura.
  6. f. coloq. palabrería.
  7. f. Mús. Conjunto de obras musicales escritas para un determinado instrumento o grupo instrumental. Literatura pianística.
  8. f. desus. Teoría de las composiciones literarias.

 

Quizás esas personas se quedaron con la 6. acepción “palabrería” (un término coloquial). Se saltan muy rápido la 1ª, 2ª y 3ª (por supuesto la 4ª y 5ª). Eso de que la literatura es el “Arte de la expresión verbal”, “Conjunto de las producciones literarias de una nación, de una época o de un género” y “Conjunto de obras que versan sobre una determinada materia. Literatura médica, jurídica” y yo añado romántica.

Veamos qué dice el DEL sobre lo que es romántico

romántico, ca

Del fr. romantique.

  1. adj. Perteneciente o relativo al Romanticismo o a sus modos de expresión.
  2. adj. Seguidor del Romanticismo o de sus modos de expresión. Apl. a pers., u. t. c. s.
  3. adj. Sentimental, generoso y soñador. U. t. c. s.
  4. adj. Propio de la persona romántica o sentimental.

 

Es cierto que hoy día escribir lo hace cualquiera. Véase la cantidad de libros que se publican al año. Pero escribir, lo que se dice escribir, no es tan fácil y no, no lo hace cualquiera. Para hacerlo hay que tener una serie de características. Como ser jefe, líder, chef o ama de casa. Que mandar y organizar podemos hacerlo todos, pero hacerlo bien es otra historia y al fin, lo que importa.

Por lo general en novela romántica la mayoría de autores son mujeres. Esa podría ser una de las causas por las que la novela romántica tiene tan baja categoría, vamos que es la hermana pobre. Y es que con el machismo hemos topado. Sé de autoras que para publicar tuvieron que “esconder” su condición de mujer para que se las tomara en cuenta. Otras veces se tilda de literatura femenina o novelas para mujeres (o cosas peores) como si estuviéramos frustradas. Pudiera parecer que escribir novela romántica es porque no puedes escribir otra cosa. Pues no. Yo elijo escribir novela romántica. A ver si ahora que Wonder Woman está por ahí repartiendo caña con su látigo de la verdad en la Liga de la justicia se nos tiene un poco más en cuenta. No sé en qué espejo se miraron los mandatarios para creer que ellos, los hombres, eran mejores en todo. No quiero entrar a elucubrar sobre la composición de ninguna junta directiva, jurado, premiado o demás porque es desolador. Si las mujeres podemos traer los hijos al mundo y sabemos gobernar una casa podemos hacer lo que se nos ponga por delante… (eso decía mi abuela, pero la mujer no pasó de ser una ama de casa).

Bueno, está claro que me voy del tema. No quiero hablar de machismos y feminismos, para eso ya tenemos los telediarios y las redes sociales.

A la novela romántica se la llama también novela rosa. Supongo que es así porque existe la novela negra (que tampoco tiene el calificativo de literatura por algunos críticos, esa es la verdad, y menos aún la novela de género, la fantástica). Décadas atrás en España tuvimos una gran mujer, prolífica escritora, que llegó a ser la más leída, según dicen después de Cervantes. Hablo de Corin Tellado. Esta mujer abrió una brecha por donde se colaron otras autoras que también brillaron con más o menos luz y podría decir que sembró las bases de lo que hoy es la novela romántica. Escribió también fotonovelas (un gran fenómeno y con muchas lectoras que las telenovelas dejaron a un lado años después), literatura infantil y otras obras. Aunque su paso a la historia, como sabemos, fue gracias a las novelas rosa. Aquellas novelas eran muy románticas, de amor cortes y nada de descripciones explícitas del acto. Los protagonistas se acariciaban la mano, se rozaban con sus dedos y ahí una miríada de sentimientos entre el deseo y lo que podría suceder, explotaba en los corazones.

Corin Tellado hacía suspirar… luego los suspiros han cambiado y la literatura romántica se ha soltado el pelo.

Mi pregunta es ¿Por qué leer novela romántica?

Yo misma me respondo. ¿Por qué no?

La mayoría de historias retratan una relación, fabulada o fantaseada, real o realista, heart-2902953__340entre dos personajes (femenino y masculino, dos femeninos, dos masculinos) de situaciones más o menos cotidianas y en las que el conflicto principal gira entorno a la pareja protagonista, a su relación amorosa y romántica. Pueden ser tramas actuales, fantásticas, soñadoras, ficticias, llenas de humor o carga emocional y abarcan diferentes subgneros: históricas, contemporáneas, westerns, eróticas, paranormales, fantasticas… Se habla de relaciones, sentimientos, amor, erotismo, romanticismo y se construye una trama que entretiene al lector hasta el final de la historia. Un final feliz, siempre.

De la misma manera que sabemos que en la novela negra hay un asesinato, un crimen y su investigación. En la novela romántica hay amores y desamores y un conflicto a resolver que acabará bien (el final feliz es imprescindible). Todo ello condimentado con un argumento y subtramas que se entrelazan para dar más consistencia a la historia.

Parece ser que si leemos y escribimos novela romántica somos la hermana pobre, algo así como unas mindundis porque claro, lo divino, lo brillante, lo que realmente importa, lo que vende es escribir un Best seller (dónde la acción es trepidante), construir sagas familiares con o sin herencia a repartir, intrigas políticas, casos de investigaciones secretas de los gobiernos y complejas tramas que no entiende nadie en vez de algo tan banal como los sentimientos. Total, de eso ya tenemos en casa.

Las pasiones más importantes del ser humano son el amor y el odio (lo pulsional). Las pulsiones se dividen en dos categorías: pulsión de vida y pulsión de muerte. Desde el psicoanálisis hablamos de pulsión de vida, Eros, a las pulsiones sexuales, de autoconservación, del yo. Aquellas que se dirigen a conservar y a unir. En contrapartida las pulsiones de muerte, Thanatos, son aquellas pulsiones agresivas y de destrucción hacia uno mismo o su entorno. Estas pulsiones Eros/Thanatos se consideran opuestas, pero a la vez complementarias. Es decir, no todos los actos son de amor u odio puros, sino que hay un poco de ambos en cada uno.

Con este sencillo esquema que acabo de mostrar las novela negra o rosa o literatura en general tienen la base de las tramas. En todas las novelas hay una historia de amor/odio: entre amigos, entre amantes, entre verdugo y víctima, entre un mundo y otro.

La novela romántica sirve para entretener, pero también nos hace pensar y sentir (como siempre debería hacer un libro). Entre sus páginas hay verdaderos tesoros de descripción de las relaciones humanas con sus pros y contras, sus virtudes, fortalezas y miserias. Hay verdaderas joyas de historia detrás de la vida de unos personajes. La novela romántica es algo más que unos besos y el amor entre protagonistas, eso que esta tan desvalorado en estos tiempos.

Quizás lo que ocurre con la novela romántica es como aquel anuncio de Tónica Schweppes que decía: Si no te gusta es porque la has probado poco.

COR CON NR

Lectura y escritura terapéutica.

¿Os ha ocurrido alguna vez que escucháis o leéis algo y se os desencadena una miríadarules-2330728__340 de emociones y sentimientos? Sí, verdad. A mí también. Por eso me gustaría hablar de “esas cosas” que nos tocan de los libros. A veces es un párrafo, una frase, una palabra.

Basta una palabra para que algo cambie. Las palabras tienen un poder que muchas veces infravaloramos. No queremos ver que algunas nos curan y otras nos enferman. Las hay que se nos enquistan y nos enturbian el alma o el corazón; otras nos hacen tener ilusión y expectativas y ponemos todo en espera. Hay palabras como “mañana” que están llenas de esperanza. Otras como “adiós” que cierran la puerta.

Una palabra, “Rosebud”, es la que da comienzo a una de las mayores obras del cine: Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941). La historia cuenta la vida y obra de Charles Foster Kane, empresario del mundo editorial que se mueve por una implacable búsqueda de poder (para quien no lo sepa está basada en la vida del magnate de la prensa William Randolph Hearst que, como dato, cuando se estrenó la película prohibió hablar de ella en sus periódicos). Está narrada en flashback, relata la investigación de un periodista que quiere conocer el significado de la última palabra pronunciada por el magnate antes de morir. “Rosebud” hará referencia a la única época en la que Kane fue feliz.

Cuando abrimos un libro solo vemos palabras, pero no todas nos tocan el corazón. He leído frases en algunas novelas que encierran una verdad, filosofía o análisis psicológico que nada tiene de envidiar a un ensayo o manual teórico. Por eso la literatura y la psicología (como expresaba en el post anterior) tienen una relación muy estrecha. Ambas hablan de emociones y sentimientos. De cómo poner a circular el deseo. De pasiones humanas. Y de esas pasiones no hay nadie exento.

Leer y escribir. Escritura y lectura van de la mano. Yo lo descubrí hace mucho tiempo. Leer puede resultar liberador, pero más lo es escribir. Escribe y pon en palabras tus miedos, tu dolor, tu enfado. Así esos fantasmas te molestarán menos, algunos incluso se evaporarán y otros podrás elaborarlos. Pasar por la palabra lo que sentimos en un momento dado nos ayuda a subjetivar, a pensar y eso ya es la mitad del camino que recorremos al buscar una solución a lo que nos ocurre.

A medida que pasamos por la palabra oral, o por la escritura (palabra escrita), los pensamientos estos conectan con las emociones y algo cambia en nuestro interior. Porque sin darnos cuenta una nueva idea nace y esta nos lleva a otra y sin saber cómo el malestar se aleja.

Hoy día no queremos pensar demasiado y de pronto cuando menos lo esperamos leemos una frase en un libro, en una novela, y ¡zas! nos tambaleamos. Quizás sea un pensamiento de un protagonista, algo que le ocurre o cómo resuelve o se enfrenta a un conflicto, a veces es la novela entera que trata un tema que nos toca. Si eso te ocurre no te agobies, significa que estás viva/o y que tienes remedio. Relájate y aprende de ese libro.

Hace algún tiempo participé en varios clubs de lectura. Es muy interesante y os lo recomiendo. Se aprende mucho. Era sorprendente como de todas las palabras, frases y oraciones del libro en cuestión, en muchas ocasiones coincidíamos la mayoría en destacar algunas. Que una frase o palabra toque el corazón, nos afecte o nos haga pensar es un logro.  Cada uno puede darle una significación, porque la lectura es algo particular, pero no son muy diferentes la mayoría de las veces.

Algunas personas, además de leer, necesitan escribir porque esa es la única forma con la que se sienten vivos. La escritura es su estilo de vida (como lo puede ser el yoga o deportista), la forma en la que se comunican con el resto de la gente. La herramienta que tienen para expresar lo que sienten. El recurso que les da un lugar y los salva. Porque la vida es caprichosa y a veces se nos pone del revés y no todos encajamos los problemas de la misma manera.

Sí, creo que escribir nos salva, igual que leer. Escribir puede ser una elección, pero no entiendo cómo hay gente que se jacta de no haber leído nunca un libro. Se está perdiendo tanto… Leer nos da la oportunidad de refugiarnos en otros mundos y experimentar otras historias. Nos abre una vía para sublimar y acceder a aquello que quizás nunca tendremos. Leer nos permite vivir otras vidas, ser felices en ellas y, quizás, alejarnos un poco, o bastante, de nuestra propia existencia.

Los efectos que la escritura y la lectura tienen sobre nuestro pensamiento, actitud y salud mental son muy positivos. Cómo decía Voltaire: Hacer lo que nos gusta es bueno para la salud. La mayoría de los síntomas de los que se hablan en las consultas de los médicos, los psicólogos y los psiquiatras tiene que ver con la amargura, con la decepción con la no aceptación de quién somos o cómo somos, de no querernos lo suficiente o de estar más pendientes de lo que perdimos que de lo que tenemos. La insatisfacción nos crea un gran agujero. Por estas cosas también se enferma el cuerpo.

La novela, y sobre todo la romántica, está llena de autoras que trabajan muy bien con los sentimientos y las emociones, con la frustración de perder y la satisfacción del ganar. Está llena de psicólogas en la sombra que con sus palabras animan a muchas lectoras en su día a día. Les muestran el camino que deben seguir para ser fuertes, no dejarse avasallar y cambiar el destino si este les hace una mala jugada. Por eso soy de las que piensan que no todo vale en la novela romántica. Interesa dibujar mujeres fuertes, con agallas, para que otras mujeres puedan identificarse. O por lo menos debe existir una evolución del personaje, en positivo, hacia la consecución de metas mejores. Quizás eso les ayude en su día a día y pronto puedan resolver algo que les pasa. Hay que enaltecer la autoestima, pero no la humillación y degradación. Tenemos que crear fantasías para poder soñar, idealizar y sublimar.

Escribir en momentos traumáticos exorciza los demonios y reactualiza las ganas de vivir. Poner palabras, que no somos capaces de decir, en boca de personajes nos ayuda a poder expresarnos. No es como poner tiritas sobre la herida, va más allá. La escritura da otra significación a lo vivido o imaginado. Ayuda a cicatrizar las heridas.

Me atrevería a decir que por todo esto la escritura es terapéutica.

COR CON NR