Lectura recomendada: La sombra de Erin de Adriana Rubens.

513axTLew1LNo tuve dudas al elegir este libro; solo el nombre de la autora me bastó para saber que sería una gran novela. Y no me ha defraudado. La sombra de Erin me ha gustado mucho. No, me ha encantado, maravillado y fascinado. No conocía la mitología celta, pero el prólogo me atrapó de tal manera que quedé enganchada a la narración y eso que todavía no sabía que me iba a encontrar con mucha más magia.

Sobre la novela os cuento que hay una apasionada historia de amor. Que Elatha está para mojar pan, que tiene una parte oscura, pero también unos sentimientos firmes e inquebrantables hacia la mujer que ama y Diana es de esas mujeres fuertes que no se deja amedrentar por nadie y menos por Elatha, por muy dios que sea.

Decía que hay una apasionada historia de amor, pero hay mucho más. Hay misterio, intriga, recelos amenazas, dudas, amistad, traiciones, amor. ¿He dicho que hay pasión? Hay fantasía, dioses que aparecen de la nada, guerreros que se baten en luchas enfurecidas, humor, cuervos, castillos, magia. Mucha magia, no solo en la historia sino también en las palabras de la autora. Su narración es impecable.

La novela es la primera parte de una trilogía, pero Adriana la cierra no solo con un epílogo, sino con tres. No deja ningún fleco suelto y, además, nos abre las puertas para el segundo libro

.muckross-abbey-2743851_960_720

Felicito a la autora por esta novela tan fascinante en la que ha sabido combinar las leyendas celtas y la mitología con su buen hacer como escritora. Si ya me gustaba en sus otros géneros (contemporáneo o histórico) con esta novela de fantasía creo que se ha superado.

Recomiendo La sombra de Erin no solo porque es una historia preciosa y lo bien escrita y documentada que está; sino porque sus descripciones te transportan a esa isla Esmeralda que es Irlanda, puedes ver los paisajes, oler la tierra, sentir la brisa en la cara como si fueses tú la que circula en bicicleta. Y, si cierras los ojos, también puedes ver a un dios fomoriano, de una belleza sobrecogedora,  tumbado sobre una roca, relajado,  mientras su cuerpo se seca tras unas brazadas en las heladas aguas de un lago.

cor Nuria Rivera

Novela romántica versus novela erótica. (O… Hablamos de sexo)

 

couple-731890__340Desde hace algún tiempo la novela romántica ha virado del amor cortés, sentimental o platónico a un amor más “real”, con escenas eróticas o sexuales; descritas con más o menos arte. (No es que antes no se escribieran escenas de sexo, siempre han estado, era, ¿cómo decirlo…? de otra manera). La novela romántica se ha hecho más erótica.

Percibo que ese cambio no es del agrado de muchas lectoras, pero no creo que esto sea porque se asusten de tales descripciones, sino por el aumento de incluir escenas sexuales no solo en cantidad (incluso sin justificación en la trama) sino variopintas, que parecen más una sucesión de posturas del Kamasutra que de una trama romántica.

El sexo siempre ha estado, con mayor o menor medida, implícito en las novelas románticas; tal vez es algo que va con los tiempos. Antes se trataba de sentimientos, de escribir a flor de piel, se generaba emoción con un pequeño roce, una mirada, una puerta que se cerraba. Para ello contábamos con la sugerencia, se jugaba con las elipsis (supresión de una palabra o frase que puede comprenderse por el contexto), con lo poético. En la actualidad parece que somos más visuales, necesitamos la imagen que puede ser más o menos sugerente para llevarnos a la fantasía.

Quizás ahí estriba la confusión entre novela romántica y novela erótica. La diferencia está en incluir el amor, con o sin sexo; o el sexo, con o sin amor, en la relación de la pareja protagonista.

NOVELA ROMÁNTICA

NOVELA ERÓTICA

Conflicto centrado en la relación amorosa (romance) entre la pareja protagonista. Conflicto centrado en la relación sexual de la pareja protagonista.
Hilo conductor: el amor. Hilo conductor: el deseo, una obsesión, una fantasía, relación sexual.
Siempre tiene un final feliz. Los protagonistas acabaran juntos (con o sin boda). Los protagonistas no acaban juntos necesariamente.
Puede, o no, incluir escenas de sexo o eróticas, más o menos explícitas Incluye escenas de sexo o eróticas.

El erotismo es una herramienta que podríamos decir indispensable en la novela romántica. Hace referencia a todas las relaciones sensuales y no implica expresamente la descripción de la relación sexual. Se alimenta de miradas, de sugerir, de escenas y palabras con dobles sentidos o intenciones. Así se mantiene la tensión erótica que marca la relación amorosa. En novelas de regencia, por lo general, la relación sexual no tiene por qué aparecer; sin embargo, en novela romántica erótica sí. Podemos encontrar un nivel bajo, medio o de alto voltaje y ahí es donde ese subgénero puede tomar entidad propia. Esto es que las novelas románticas de alto voltaje pueden considerarse novelas eróticas, porque el conflicto está más en la trama sexual que en la amorosa, aunque esta se dé también. Pero la novela erótica tiene su límite cuando sobrepasa el sugerir para mostrar de forma cruda, obscena y explicita lo sexual. Hablamos entonces de novela pornográfica.

Por todos es sabido que una cosa en demasía cansa. He escuchado algunas veces eso de: “me he saltado las escenas eróticas”. Cada vez que lo escucho pienso si es que todas esas mujeres que lo dicen son reprimidas, si hablar de sexo aún da vergüenza o si en realidad se cansaban de tales descripciones porque había demasiadas en la novela.

Soy escritora de romántica y mis historias tienen escenas eróticas; puede ser que se me cuele alguna de más. En mi descargo diré que siempre son escenas que están justificadas por la trama y no aparecen cada dos páginas. Sin embargo, he escuchado estos comentarios y me han dado qué pensar. Eso me llevó a preguntarme por la cantidad de escenas eróticas que debería llevar una novela romántica. No he encontrado un consenso claro. Una vez leí que debía haber entre 5-7 escenas de ese tipo. La experiencia me ha llevado a comprender que la descripción detallada de más de 4 es excesiva. Por lo general es aceptable entre 3 y 4.

people-2589818__340

Antes de decidirme a escribir mi primera novela romántica leí muchas. Quería, y necesitaba, saber cómo trataban otras autoras el tema del erotismo. Encontré de todo: desde las que eran comedidas a las que daban una clase de anatomía; las recatadas que se notaba cuando se saltaban la escena (y no precisamente con una elipsis) a las vulgares que no ponían nada literario en la descripción de los pasajes.

Hace unos años a las novelas románticas cargadas de escenas eróticas algún iluminado las clasificó como “porno para mamás” (¡Vaya! Debe ser que los “papás” no consumen estos libros, ni tampoco las películas). Reconozco que me preocupaba. En un mundo donde todo y todos somos clasificables me inquietaba que a mi novela le pusieran ese apelativo. (¿Qué iba a pensar mi familia, mis amigos?) Ya tenía bastante con la censura del que piensa que escribir una novela romántica es escribir una “novelita”, algo sencillo y sin sustancia. Ya escribí sobre este aspecto en otro lugar, os animo a leer aquel post: ¿Por qué leer novela romántica?

En literatura, la descripción, más o menos detallada, de escenas sexuales o eróticas no solo está en las novelas románticas. Se encuentra también en otros géneros literarios. No importa si es comedia, drama o novela negra, el sexo aparece con más o menos intensidad (véase Maestra de L.S. Hilton que, por cierto, es un thriller) Y es que, nos guste o no, el sexo vende.

Volviendo a la novela romántica y no entro en si es histórica o contemporánea, el sexo puede estar en ambas, creo que lo artístico del termino está en la sutileza de las descripciones. La novela romántica en la actualidad pide este tipo de escenas (dónde se ponga el peso en la trama: en el amor o en el sexo, estará la distinción de los subgéneros, ya lo hemos visto antes). Y, para ser honesta, también lo he dicho antes, lo mucho cansa, aburre (de ahí que muchas lectoras se salten esos pasajes eróticos). Por otro lado, ya que me he arremangado con el tema, quisiera hacer alguna mención al vocabulario que se emplea para describir estas escenas. Abogo por un lenguaje claro, pero sin ser vulgar; que sea metafórico, poético, literario, sin ser visceral ni obsceno. Jugar con los recursos estilísticos. Podemos encontrar un abanico donde hay novelas que van desde las muy sutiles, donde el lenguaje casi abstracto nos hace saber que ahí ha pasado algo, hasta aquellas que son tan explicitas y descriptivas que parece que estamos viendo una película y dejan poco a la imaginación. Cruzar la línea que hay entre sugerir y mostrar a una explicación/descripción muy directa y explicita ya no es erotismo, sino pornografía y eso sí sabemos detectarlo todos.

Para mí, la construcción de una escena erótica tiene que ver con el argumento; con los personajes que he descrito (con la personalidad que les he adjudicado); con la trama (si lo pide o no); con la tensión; con el ritmo; con la temática que estoy tratando y, sobre todo, si está justificada en un momento o en otro de la historia. La experiencia me ha permitido afinar más en sus descripciones, combinar afectos y sentimientos de los personajes con los actos y también controlar la cantidad de estas escenas para no cansar y sí generar expectación y tensión sexual a la trama.

Aprendo cada día de lo que los lectores me dicen, de los consejos que recibo. Así que espero mejorar a cada paso.

Mis novelas son románticas con escenas eróticas, sí, y su final siempre es feliz. Quizás, si no las conoces, te animes a leerlas y verás que no hay que rasgarse las vestiduras, que el sexo es parte de las relaciones humanas, de la vida, que es una de nuestras pasiones. Como dice una amiga mía: la sal y la pimienta de la vida.

cor Nuria Rivera

Pequeña crónica del Encuentro de Selecta, Penguin Random House.

Ahora que todavía conservo el calor de los abrazos, el sonido de las risas o las emociones, sensaciones y sentimientos que me ha despertado en Encuentro de Selecta, el sello editorial de Penguin Random House al que pertenezco, voy a escribir mi pequeña crónica de lo que ha sido la reunión anual de escritoras, el pasado fin de semana (28-29 y 30 de septiembre).

Al llegar a Madrid me encontré una ciudad con obras y un calor poco propio a los últimos días de septiembre. Nada más dejar la maleta en el hotel empezó el reencuentro con compañeras que iban llegando de sus respetivas ciudades (Begoña Gambin, Lucía de Vicente, Rocio Mulas, Iris Romero, Marion SLee, Maria Ferrer Payeras, Francine JC, Mar P. Zabala y más tarde: Raquel Mingo, Isabel Jenner, Chris de Wit, Marian Arpa, Marisa Sicilia, Ana Álvarez, Andrea Muñoz). Lucía de Vicente fue nuestra cicerone y guía por el barrio de las letras. Nos habló de los lugares típicos, de las catacumbas, de la Historia de aquellas calles. ¡Cuánto sabe! Con ella pasamos por la casa donde vivió y murió Miguel de Cervantes, la casa museo donde vivió Lope de Vega. Leímos muchas de las frases literarias que están escritas en la calzada del barrio, como si fuesen migas de pan para le caminante. Callejeamos bastante y acabamos frente a las puertas del congreso. Quizás era una frikada, pero yo quería una fotografía frente a los leones de las Cortes.

De ahí fuimos a la presentación del libro de Isabel Jenner, Oriente en tus ojos, en la Librería La Sombra. Donde la autora, acompañada por la gran Marisa Sicilia, nos habló de su proceso creativo, de sus personajes, de cómo se inspiró. Con sus palabras nos hizo oler y sentir la India igual que lo hace su libro. Nos invitó a gominolas y nos regaló flores. Tuvo un lleno hasta la bandera. Luego fotos, risas, más fotos… encontrar un lugar donde cenar catorce personas fue difícil, pero lo conseguimos.

collage1 selecta

Al día siguiente, sábado, tocó trabajar.

4476b929e30dd0c4e8bdbcc82c6ba23a

La casa de fieras del Retiro acogió el encuentro de Selecta. Una mañana intensa de conferencias interesantes, de palabrejas como meta datos que no nos pasó desapercibida, de consejos para dar mejor y mayor visibilidad a nuestros libros (Luis Collado de Google nos dio muchas pistas y pautas) y espacios de desayuno y comida llenos de momentos que quedaron inmortalizados. También sesión de fotos oficial en la que cada una tuvo sus tres minutos de gloria. Hay muchas fotos que se han compartido y que evidencian el buen ambiente, la cordialidad, el compañerismo entre las escritoras. Para mí, fue un encuentro entre amigas/os que compartían ilusión, proyectos y formación. Por la tarde nos tocó trabajar y aplicar lo que nos enseñaron por la mañana.

collage2

El sábado por la noche fuimos a la presentación del libro de Bruno Puelles, A dónde van los dragones. Una puesta en escena maravillosa con sorteos, charlas, y mucha mucha gente, en el Bar Intruso.

El domingo tuvimos una masterclass de Érika Gael. Planificar la novela, eres de mapa o de brújula, ficha de personajes… Un montón de consejos y, claro, más fotos.

collage3

Después, tras una comida en grupo llegaron las despedidas y el adiós. Había que regresar a casa.

Un fin de semana intenso, pero cargado de emoción y con el pensamiento lleno de ideas para poner en práctica, mejorar nuestros perfiles y, por supuesto, crear nuestras historias.

No quiero despedirme sin agradecer a la organización el trabajo realizado: Lola Gude, Almudena, Laura, Iría, Aina, Paz, María gracias por contagiaros de nuestra ilusión.

#SoySelecta #somosselecta cor Nuria Rivera