Lectura y escritura terapéutica.

¿Os ha ocurrido alguna vez que escucháis o leéis algo y se os desencadena una miríadarules-2330728__340 de emociones y sentimientos? Sí, verdad. A mí también. Por eso me gustaría hablar de “esas cosas” que nos tocan de los libros. A veces es un párrafo, una frase, una palabra.

Basta una palabra para que algo cambie. Las palabras tienen un poder que muchas veces infravaloramos. No queremos ver que algunas nos curan y otras nos enferman. Las hay que se nos enquistan y nos enturbian el alma o el corazón; otras nos hacen tener ilusión y expectativas y ponemos todo en espera. Hay palabras como “mañana” que están llenas de esperanza. Otras como “adiós” que cierran la puerta.

Una palabra, “Rosebud”, es la que da comienzo a una de las mayores obras del cine: Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941). La historia cuenta la vida y obra de Charles Foster Kane, empresario del mundo editorial que se mueve por una implacable búsqueda de poder (para quien no lo sepa está basada en la vida del magnate de la prensa William Randolph Hearst que, como dato, cuando se estrenó la película prohibió hablar de ella en sus periódicos). Está narrada en flashback, relata la investigación de un periodista que quiere conocer el significado de la última palabra pronunciada por el magnate antes de morir. “Rosebud” hará referencia a la única época en la que Kane fue feliz.

Cuando abrimos un libro solo vemos palabras, pero no todas nos tocan el corazón. He leído frases en algunas novelas que encierran una verdad, filosofía o análisis psicológico que nada tiene de envidiar a un ensayo o manual teórico. Por eso la literatura y la psicología (como expresaba en el post anterior) tienen una relación muy estrecha. Ambas hablan de emociones y sentimientos. De cómo poner a circular el deseo. De pasiones humanas. Y de esas pasiones no hay nadie exento.

Leer y escribir. Escritura y lectura van de la mano. Yo lo descubrí hace mucho tiempo. Leer puede resultar liberador, pero más lo es escribir. Escribe y pon en palabras tus miedos, tu dolor, tu enfado. Así esos fantasmas te molestarán menos, algunos incluso se evaporarán y otros podrás elaborarlos. Pasar por la palabra lo que sentimos en un momento dado nos ayuda a subjetivar, a pensar y eso ya es la mitad del camino que recorremos al buscar una solución a lo que nos ocurre.

A medida que pasamos por la palabra oral, o por la escritura (palabra escrita), los pensamientos estos conectan con las emociones y algo cambia en nuestro interior. Porque sin darnos cuenta una nueva idea nace y esta nos lleva a otra y sin saber cómo el malestar se aleja.

Hoy día no queremos pensar demasiado y de pronto cuando menos lo esperamos leemos una frase en un libro, en una novela, y ¡zas! nos tambaleamos. Quizás sea un pensamiento de un protagonista, algo que le ocurre o cómo resuelve o se enfrenta a un conflicto, a veces es la novela entera que trata un tema que nos toca. Si eso te ocurre no te agobies, significa que estás viva/o y que tienes remedio. Relájate y aprende de ese libro.

Hace algún tiempo participé en varios clubs de lectura. Es muy interesante y os lo recomiendo. Se aprende mucho. Era sorprendente como de todas las palabras, frases y oraciones del libro en cuestión, en muchas ocasiones coincidíamos la mayoría en destacar algunas. Que una frase o palabra toque el corazón, nos afecte o nos haga pensar es un logro.  Cada uno puede darle una significación, porque la lectura es algo particular, pero no son muy diferentes la mayoría de las veces.

Algunas personas, además de leer, necesitan escribir porque esa es la única forma con la que se sienten vivos. La escritura es su estilo de vida (como lo puede ser el yoga o deportista), la forma en la que se comunican con el resto de la gente. La herramienta que tienen para expresar lo que sienten. El recurso que les da un lugar y los salva. Porque la vida es caprichosa y a veces se nos pone del revés y no todos encajamos los problemas de la misma manera.

Sí, creo que escribir nos salva, igual que leer. Escribir puede ser una elección, pero no entiendo cómo hay gente que se jacta de no haber leído nunca un libro. Se está perdiendo tanto… Leer nos da la oportunidad de refugiarnos en otros mundos y experimentar otras historias. Nos abre una vía para sublimar y acceder a aquello que quizás nunca tendremos. Leer nos permite vivir otras vidas, ser felices en ellas y, quizás, alejarnos un poco, o bastante, de nuestra propia existencia.

Los efectos que la escritura y la lectura tienen sobre nuestro pensamiento, actitud y salud mental son muy positivos. Cómo decía Voltaire: Hacer lo que nos gusta es bueno para la salud. La mayoría de los síntomas de los que se hablan en las consultas de los médicos, los psicólogos y los psiquiatras tiene que ver con la amargura, con la decepción con la no aceptación de quién somos o cómo somos, de no querernos lo suficiente o de estar más pendientes de lo que perdimos que de lo que tenemos. La insatisfacción nos crea un gran agujero. Por estas cosas también se enferma el cuerpo.

La novela, y sobre todo la romántica, está llena de autoras que trabajan muy bien con los sentimientos y las emociones, con la frustración de perder y la satisfacción del ganar. Está llena de psicólogas en la sombra que con sus palabras animan a muchas lectoras en su día a día. Les muestran el camino que deben seguir para ser fuertes, no dejarse avasallar y cambiar el destino si este les hace una mala jugada. Por eso soy de las que piensan que no todo vale en la novela romántica. Interesa dibujar mujeres fuertes, con agallas, para que otras mujeres puedan identificarse. O por lo menos debe existir una evolución del personaje, en positivo, hacia la consecución de metas mejores. Quizás eso les ayude en su día a día y pronto puedan resolver algo que les pasa. Hay que enaltecer la autoestima, pero no la humillación y degradación. Tenemos que crear fantasías para poder soñar, idealizar y sublimar.

Escribir en momentos traumáticos exorciza los demonios y reactualiza las ganas de vivir. Poner palabras, que no somos capaces de decir, en boca de personajes nos ayuda a poder expresarnos. No es como poner tiritas sobre la herida, va más allá. La escritura da otra significación a lo vivido o imaginado. Ayuda a cicatrizar las heridas.

Me atrevería a decir que por todo esto la escritura es terapéutica.

COR CON NR

2 comentarios en “Lectura y escritura terapéutica.

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